La otra visión de La Conquista

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En 1519, antes de llegar a la capital azteca México-Tenochtitlán, tres conquistadores españoles marcharon hacia la cima del volcán Popocatépetl, de más de 5 mil 400 metros de altura. El ascenso fue complicado. Los españoles tuvieron que enfrentar la fuerza de la naturaleza y el temor a lo desconocido, pero su misión fue de gran importancia y determinante para los intereses del ejército de Hernán Cortés.

Dirigida por los cineastas Yulene Olaizola y Rubén Imaz, Epitafio es una pausada y muy bien lograda cinta de acción filmada en las faldas del volcán Popocatépetl, en el estado de México; donde los realizadores retrataron fielmente la visión de los conquistadores.

Al respecto, ambos directores conversaron con Cine para llevar:

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Es una historia poco conocida, pero cierta…

—(Rubén) Sí. Está registrado de primera mano en la Segunda Carta de Bernal Díaz del Castillo y en un texto de Hernán Cortez, una carta al emperador Carlos V, en ambos textos está relatada la hazaña de (Diego de) Ordaz, de su subida al volcán Popocatépetl. Nos basamos mucho en una fuente directa de alguien que dijo haber estado ahí en México, se le conoce poco, aunque hay varios elementos: La subida al Popo se liga con él. (Aunque) es más conocido en Venezuela, incluso hay una ciudad llamada Puerto Ordaz, en su memoria, porque para el mundo europeo, él descubrió el río Orinoco y sí, Diego de Ordaz escribió unas cartas a un sobrino suyo y el libro que las recopila nos ayudó mucho a darle esa verosimilitud histórica al personaje mismo, omprendimos mucho quién era él a través de sus cartas, o qué pensaba del hecho de La Conquista, cuál era su relación con los indígenas, incluso pusimos palabras, en la película, que vienen directamente de lo dicho por Diego de Ordaz. Esa (fue) intención nuestra: no como historiadores, sino como cineastas; no en el mundo de la verdad histórica, sino en el mundo de la construcción de la discusión. Pero nos asomamos al mundo de la historia para tomar elementos que le dieran forma a la película.

¿Que retos representó la filmación en un lugar tan inhóspito?

—(Olaizola) Todo el equipo tuvimos qué pasar por un proceso de aclimatación, de ir preparando el cuerpo para irse acostumbrando a tener menos cantidades de oxígeno; de fortalecer el cuerpo, de aguantar temperaturas muy bajas y, mentalmente, poder sobrellevar ese estilo de vida en la montaña, que es muy duro y que quizá los alpinistas, obviamente, lo conocen, lo disfrutan; pero uno se enfrenta a eso por primera vez y eso cambia la forma de trabajo. De por sí hacer cine es complicado y en condiciones adversas es una dificultad más.

Eso dota a la película de aventura real. No es una película de aventuras hecha un foro. Es una película de aventuras en la que lo que ves en pantalla lo vivimos todo el equipo de filmación, no solamente los actores, todos estábamos involucrados en el padecimiento del frío, el cansancio, la falta de oxígeno, el hastío de estar en un lugar así muchos días, de dormir en tiendas de campaña. Por suerte somos cineastas bastantes conscientes. Tratamos de que la seguridad durante el rodaje fuera lo más importante y nos preparamos para ello, por lo tanto el equipo no sufrió ningún tipo de problema más grave que enfermedades de la panza, diarrea, que ya es bastante porque te imposibilita a subir la montaña. Pero no tuvimos, por suerte, ningún tipo de accidente, porque el Pico de Orizaba (se filmó allá también, por la falta de nieve en el Popo) se cobra la vida de un alpinista todos los años. Es curioso ver la montaña cuando vas encontrando las primeras cruces o placas donde dice que aquí se murió tal persona de tal nacionalidad y, entonces, el estar trabajando en un espacio así, donde todo el tiempo tienes el recordatorio de que alguien falleció ahí y luego, al bajar, tienes el recordatorio de la gente profesional de la montaña a la que le ha tocado ir a rescatar algún cadáver o algún alpinista que quedó atrapado. Y, entonces, todas esas historias están presentes durante tu trabajo, todo el tiemporecordándote del respeto a la naturaleza, de que en cualquier momento tu vida puede quedar ahí, por cualquier cosa, por cuestiones climatológicas, por un error humano y eso llena la película de experiencias vivas de pasar límites y esas pinturas se ven reflejadas en pantalla.

¿Qué les gustaría que se llevara la gente después de ver Epitafio?

—(Imaz) Nosotros hacemos una película que nos gustaría llegar a ver. No una película que ya te contaron o que quieres ver, sino una sorpresa. Creo que de alguna manera, apostamos y logramos dar en el clavo. Es una película que gusta mucho a la gente. No es una película para ver todo el tiempo o con toda la familia. Creo que invita a la gente a acercarse y tiene muchos brazos de dónde agarrarse, desde la fotografía, paisajes naturales, hasta las reflexiones profundas del existencialismo humano, el proceso histórico. La película toca temas importantes de nuestro surgimiento como nación y de la cultura mexicana.

—(Olaizola) Una de las cosas que le llega al público, de alguna manera, es la experiencia de ponerse en las botas de los conquistadores, tener un relato desde el punto de vista de ellos. Estamos acostumbrados a hablar de La Conquista en un contraste de blancos y negros, de juzgar a los personajes que cometieron actos salvajes. Juzgarlos sin tratar de analizar todo lo que estuvo en juego: las motivaciones, las razones que movían a esa gente a actuar de la manera que lo hicieron y creo que Epitafio propone no una respuesta a eso, sino simplemente preguntas, una reflexión en el sentido vivencial de acompañar a estos personajes sin explicar las cosas: Darle al espectador la oportunidad de vivirlo y de escuchar la reflexión que van teniendo los personajes mientras van subiendo en el momento crucial de La Conquista.




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