7:19, la hora del temblor

188

Contadas son las ocasiones en las que el cine que se hace en México ha abordado de manera precisa los terremotos acontecidos hace 31 años, en los que muchas de las víctimas fatales fueron consecuencia de la corrupción que siempre ha asolado la era moderna de este país. Incluso, por doloroso —tanto este evento, como el de los ataques terroristas a las Torres Gemelas en Nueva York—, el cine ha mantenido cierta distancia «tabú» de éste, un tema que sólo ha sido usado para contextualizar históricamente, y no tanto como muestra de la fragilidad propia de la vida urbana.

En la asfixiante 7:19, la hora del temblor, el correcto autor capitalino Jorge Michel Grau (Somos lo que hay, 2010) lleva a la pantalla un guión hecho al alimón con el escritor toluqueño Alberto Chimal, al presentar la llegada a oficina de burócratas citados horas antes de entrada por la visita sorpresa de un alto funcionario, en un edificio de siete pisos que se derrumbará por completo a consecuencia de los más de 8 grados Richter que sacudieron a México, el 19 de septiembre de 1985.

De entrada, Michel Grau, va presentando a sus personajes: el arribista  licenciado Pellicer (encarnado por Demián Bichir), Martín Soriano, el eterno velador a dos semanas de jubilarse (un gran Héctor Bonilla), la oficinista Delfín (Carmen Beato) y demás víctimas de toneladas de escombro que, conforme pasan las horas, pierden la esperanza, todavía más, con la llegada del rematador segundo sismo de la más oscura noche de ese horrible amanecer.

A pesar de tratarse de una cinta con cierto impacto mediático comercial, Michel Grau plantea, desde un principio, que su montaje no será del todo convencional: Su escena inicial es un plano secuencia que abarca a sus personajes y, refuerza el entorno del momento «7:19» con aquel legendario noticiario, Hoy mismo, en el que los conductores Lourdes Guerrero y Juan Dosal, desencajados por el pánico, ven que el «no pasa nada» va transformarse en una terrible desgracia. Así, el director pasa a un muy logrado efecto especial, en toma de cámara muy cerrada, que aplasta a todos los burócratas dejando todo en manos de un excelente diseño de audio, con efectos de un edificio, cual animal herido, y los gritos agonizantes que llegan de todos lados para ahogar paulatinamente no sólo al licenciado Pellicer y al veterano velador Soriano, sino también al espectador, en un aplastante cierre a un formato 4:3, la definición estándar de cualquier pantalla de televisión ochentera.

Dirigida por Jorge Michel Grau

Demián Bichir, Héctor Bonilla, Carmen Beato

1h 33

B

Tercera semana

En conversación de quien esto escribe con la vocera de la edición 20 de la Tour de Cine Francés, Aurélie Dupire, explicó que, el año pasado, se rompió el récord de asistentes, con 330 mil, lo que lo colocó a este encuentro fílmico como el de más público en México y el primer país en este tipo de muestras de cine francés.

La misma vocera comentó que esta Tour… tiene un programación muy festiva respecto de lo que es el cine francés contemporáneo. La prueba está en la selección de este día, que va desde la comedia femenina ligera en Loló, el hijo de mi novia; hasta el thriller inteligente de la genial Búmeran.

Más información en tourdecinefrances.com.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *