Tener el honor de recibir estos trabajos: Michel

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El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) cumple 14 años de hacer labor en pro del cine de calidad, incluso desde la preproducción, y la prueba está en el balance que su directora fundadora, Daniela Michel, hace de casi cinco lustros de trabajo ininterrumpido, que le ha dado a dicho encuentro cinematográfico su bien ganada categoría de uno de los mejores festivales del mundo.

Aquí, los pormenores de una reciente conversación de Cine para llevar con Michel, a propósito del anuncio de las cintas que serán parte de las secciones oficiales del FICM.

morelia

¿Qué tiene de nuevo esta selección oficial?

Antes que nada, hubo un incremento sustancial en cuanto al número de personas que se inscribieron. Esto nos da cuenta de que hay una gran cantidad de gente involucrada en lo que a cine mexicano se refiere. Incrementamos ligeramente el número de títulos que estarán en competencia. Habrá como siempre una competencia en cortometraje, una en largometraje, documental; la sección Michoacana, en la que compiten cortometrajes, animaciones, documentales y, también, tenemos, por segundo año consecutivo, lo que llamamos Impulso Morelia. Se presentarán «trabajos en progreso», proyectos en progreso. Este año estamos dando todo lo que podemos a los nuevos cineastas mexicanos que, a lo mejor, ya tienen varias películas, pero que necesitan de la visibilidad en la que, afortunadamente, se ha convertido en la mejor plataforma de cine mexicano en nuestro país.

¿Cuál es tu apreciación de la forma en la que ha evolucionado de la sección michoacana?

Cuando empezamos, hace 14 años, había quizá cinco cortometrajes hechos en Morelia, muy poca producción. Ahora, recibimos casi 80 trabajos de Michoacán, lo cual nos da muchísimo gusto.

Lo que veo es una gran calidad.

Hay dos animaciones, hay una película de largometraje, hay ficción, hay documental. En fin, creo que está muy bien. La gente de Michoacán, de alguna forma, se ha motivado, se ha vinculado de manera mucho más concreta a la experiencia cinematográfica dentro del festival, lo cual me da muchísimo gusto. Cada año tenemos muchísimo público local, que están acostumbrados a ver películas que se hacen en México, como en el extranjero. En Morelia, hemos tenido la oportunidad de tener a grandes realizadores, como Béla Tarr o Raoul Ruiz, con un cine muy personal, que han tenido sus retrospectivas y nos da mucho gusto que en Morelia haya un público de todo. Es un público conformado no solamente por los jóvenes cineastas que se ven estimulados, sino también por muchas escuelas, por muchas universidades. En Michoacán hay tres universidades, hay mucho interés por el cine, era la capital cultural de la Nueva España, así que nos vemos muy favorecidos con una ciudad ideal para hacer un festival de cine.

En la selección de Cortometrajes, hay nombres ya reconocidos, como Sergio Tovar Velarde, Alonso Ruiz Palacios, Julián Hernández…

—Este mismo fenómeno también se da en todas las secciones. Tanto documental como largometraje.

En largometrajes, de 15 películas ocho son ópera primas, pero también está Amat Escalante, que ha ganado Mejor director en Cannes, por ejemplo. La gente que tiene una carrera consolidada sigue haciendo cortometrajes como una forma de continuar trabajando, de mantener viva su creatividad.

Recuerdo, hace muchos años, cuando vino Gus Van Sant con su camarita y les decía a los jóvenes: Ustedes tienen qué filmar diario, aunque sea una escenita. filmar lo que sea con su telefonito. Es muy importante no perder la práctica. A mí me da mucho gusto ver que estos cineastas ya consolidados sigan haciendo cortos y (esto) sea una forma de mantenerse creativos, vigentes, de seguir trabajando. Hay historias que dan para corto, entonces me parece excelente que lo hagan, porque enriquece mucho nuestra programación y, por supuesto, le estamos dando la bienvenida a estudiantes del CUEC, del CCC, independientes.

Hacer esta programación de cortos siempre es complicado, porque tenemos qué hacer un balance y presentar películas del norte, del sur de México, del centro, de tema rural, de tema social. En fin… (de) temática gay. Tenemos que mostrar la universalidad. Pues ese es un trabajo a veces complicado, mostrar este gran mosaico, Cada año, es la parte que más satisfacción que más da: Tener el honor de recibir estos trabajos y de poder verlos.

De nuevo, hay una sección de cortometraje en línea…

—Son cortometrajes que están participando y aceptaron estar en plataforma. No todos aceptan, porque muchas veces las personas piensan que cuando están en línea la película pierde frescura. Ha sido un éxito, porque cada vez son más los que aceptan estar.

Hay una página buenísima que se llama Festival Scope, donde los profesionales pueden ver las películas de cualquier parte del mundo. Es muy importante que, de una manera controlada, se den a conocer estos trabajos.

Y, ¿la selección mexicana de ficción..?

—Hay una gran diversidad de temas, de propuestas, de estilos, formas de filmar… Justamente, lo que la caracteriza es eso. No hay nada que pueda decirse que «esto» los une o hay algo en común. Están cineastas que ya tienen trabajos previos, no sólo Amat y gente nueva; por ejemplo, un artista plástico como Miguel Calderón por Zeus, él es una persona que trabaja exponiendo en galerías y, por primera vez, decidió hacer una película.

Y, se mantiene, la visión femenina latente: Claudia Sainte-Luce, Natalia Almada…

—Claro,

Natalia, que hace documentales, es su primera incursión en el cine de ficción con Adriana Barraza. Claudia que es una talentosísima cineasta y, también, hay gente que empieza, como Bárbara Ochoa o Fernanda Romandía, que hace un trabajo un poco más hacia lo experimental, hacia la exploración más estética, una película increíble: Pacífico.

Yo creo que (la selección) está muy balanceada. Este año se conjuntó algo muy positivo y tuvimos un gran número de películas y todas muy buenas.




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