«A la gente aún le gusta el stop motion y pienso seguir haciéndolo mientras pueda»

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POR GONZALO “SAYO” HURTADO

Richard Starzak tiene una gran trayectoria dentro del rubro animado. Con ocasión del 3er Festival Internacional de Cine para niños realizado en Lima – Perú, conversamos con este prestigioso artista inglés.

 Afable y bromista y con un aspecto bonachón que lo acerca en persona a su propio universo de fantasía, este director, guionista y animador formado en las canteras de los Aardman Studios en su natal Inglaterra, ha tenido oportunidad de trabajar en clásicos de la animación como las series televisivas Wallace & Gromit, Creature Comforts, Rex the Runt y su gran éxito: Shaun the Sheep, que dio el salto a la pantalla grande en 2015, siendo nominado a Mejor Película Animada en los premios Oscar y obteniendo el BAFTA en esa categoría, cuya segunda parte ya se encuentra en etapa de pre producción.

Gracias a la iniciativa del Centro Cultural Británico, Richard Starzak es el invitado de honor del Festival Internacional de Cine para niños realizado bajo el auspicio de esta institución. A lo largo del evento, se proyectará una retrospectiva con sus mejores trabajos en cine y televisión y brindará una charla con el público y la prensa acreditada. En una breve entrevista, Starzak nos sintetizó mucho de su experiencia, además de brindar una pequeña muestra de su talento al realizar con rápidos trazos un dibujo de su engreído: Shaun, la oveja, que nos obsequió al final de la conversación.

El artista en acción

Shaun the Sheep de primera mano

GONZALO HURTADO: Siendo el género animado vigente y en constante renovación… ¿por qué su trabajo siempre despierta tanta nostalgia por el pasado?

RICHARD STARZAK: Parte de eso se debe a que ahora se hacen más películas en Stop Motion de las que se hacían antes. Hay nuevos estudios y más animadores de lo que uno podría esperar. A los fans lo que les gusta mucho de esa técnica es que se ve real y ocupa un espacio táctil que existe sobre una superficie, y al mismo tiempo, es una experiencia en la que uno se siente atraído como si fuera parte de ella.

GH: ¿En sus inicios se sintió influenciado por artistas como Ray Harryhausen?

RS: Tuve la suerte de conocerlo y ejerció una gran influencia en mí. Lamentablemente, falleció hace unos años. Él llevó la animación a unos niveles de realismo y trabajo tan increíbles que tuvieron gran impacto en muchos de los que nos dedicamos a esto. Cuando yo era niño, yo recuerdo que en la televisión había por lo menos 5 o 6 programas que utilizaban esta técnica todos los días. Uno de ellos era el Oso Paddington.

GH: Teniendo tanto éxito en la animación infantil. ¿No lo inquietó en algún momento hacer algún trabajo más relacionado con el mundo de los adultos?

RS: En realidad, nunca me propuse hacer películas para niños. Quería un nivel de humor que fuera accesible para todos y bueno, Shaun the Sheep fue uno de mis primeros intentos en ese sentido. Fue muy consciente la decisión de mantener el humor a un nivel en el que llegara a diferentes grupos de edad. De hecho, mi intención nunca ha sido darle lecciones a los niños. Justamente, una de las películas que he traído en esta muestra está dirigida a un público adulto.

Shaun the Sheep

GH: Shaun the Sheep fue una serie de tv muy exitosa. ¿Fue muy trabajoso adaptarla al cine y buscar otro público?

RS: La verdad, sí. Decidimos por muchos motivos hacer una película que no tuviera diálogos. Uno de ellos es lo difícil que resulta sincronizar el movimiento de los labios de los personajes cuando haces Stop Motion. Cuando nos preguntábamos como íbamos a trabajarlo y yo dije que quería hacerlo de esta manera, muchos me decían: ¿crees que sea posible prescindir del diálogo? Yo decía con firmeza que sí, pero en realidad no estaba muy seguro de cómo lo iba a hacer.

GH: Usted trabajó en la realización del videoclip Sledgehammer del cantante Peter Gabriel en 1986 y que terminó convirtiéndose en un clásico. ¿La decisión de hacerlo animado fue de él o usted se lo propuso?

RS: La idea de que sea animado partió del mismo Peter Gabriel, pero basado en algo que vio al final de un videoclip de la banda Talking Heads llamado Road to Nowhere. En esa parte, el cantante David Byrne está sentado en una silla y todo se comienza a desintegrar a su alrededor y a pixelearse. Cuando Peter Gabriel vio eso, dijo que quería eso para su próximo video: Sledgehammer. Él nos consiguió a un director estadounidense llamado Stephen Johnson y nos dijo que trabajáramos con él, pero los tiempos se hicieron muy cortos. Tuvimos una semana para la preproducción y otra para realizar, y todo el tiempo estábamos diseñando para el momento y presentando dibujos para ser aprobados.

GH: ¿Qué opina del panorama de la animación contemporánea a partir de compañías como Pixar y Disney?

RS: Me agrada el trabajo de ambas y me parece que Moana es una película muy buena. Me gustan los efectos digitales, no tengo problemas con esa técnica. Lo que pasa es que yo he estado involucrado toda mi vida en la animación Stop Motion, a la gente aún le gusta y pienso seguir haciéndolo mientras pueda. Ahora, si estoy considerando hacer una película con actores de carne y hueso, pero tratando de aplicar los mismos principios de edición y creatividad del Stop Motion.

GH: ¿Siente alguna conexión con directores como Michel Gondry? Él utilizó conceptos de Stop Motion en La ciencia de los sueños (2006), protagonizada por Gael García Bernal…

RS: Me siento identificado con su trabajo, pero me interesa más el trabajo de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet en Delicatessen (1991), y en como unir el mundo de la animación con lo real. Ese es el enfoque que más me interesa.

GH: ¿Qué lo animó a venir a Perú y compartir su experiencia?

RS: Para mí es perfecto venir a Sudamérica. En realidad, el clima en febrero en el Reino Unido es terrible y por eso me siento feliz de estar acá.

GH: Tal vez ahora que está en Perú se anime a hacer una animación con una llama en vez de una oveja…

RS: De hecho, ya hice eso el año pasado en una película de 28 minutos que se llama Las llamas del granjero (The Farmer’s Llamas). Un granjero compra 3 llamas y las lleva a su granja y las pone junto a sus ovejas, lo que las pone celosas y desata muchos líos. Me preocupa el cómo vayan a tomar la película aquí, porque admito que hay cierto estereotipo racial. El granjero adquiere las llamas a un precio muy barato porque su dueño anterior está muy ansioso en deshacerse de ellas. Él cree que ha hecho un trato muy ventajoso, pero no sabe que se está haciendo de un gran problema (Risas).




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