Silencio, Jackie

138

Silencio

Un par de jóvenes evangelizadores jesuitas acuden al llamado de sus superiores, poniendo su vida en riesgo, al viajar al Japón feudal para averiguar de la desaparición de su mentor, de quien se asegura ha apostatado, además de continuar su misión de extender la palabra del Señor (católico) en el lejano oriente, situación que está criminalizada al punto que quieres se convierten padecerán el escarnio público y la tortura hasta la muerte.

Con esta premisa, el director nacido hace 74 años en Queens, Nueva York; Martin Scorsese (Casino, 1995), entrega una de sus obras más personales y logradas, con la adaptación al cine de la novela Silencio, de Shûsaku Endô, en un monumental ejercicio de imagen al servicio de una historia de sufrimiento, autodescubrimiento y duda de unos personajes que tratan de entregar una nueva forma de fe a los naturales de una tierra que se niega a aceptarlos y que los cuestiona profundamente al responsabilizarles de la tortura que padecerán los católicos conversos.

En su propio camino hacia el descubrimiento, el Scorsese más autor que se ha visto se apoya en la mano siempre firme del buen Rodrigo Prieto (La hora 25, Secreto en la montaña, El lobo de Wall Street), cinefotógrafo mexicano nominado, por segunda ocasión, al Oscar que se entregará hoy, dando un giro de lucimiento visual que nunca raya en el preciosismo; y sí contribuye, en gran medida, a dar forma a una narrativa cargada de religiosidad.

Silencio es una de las mejores películas que se verán este 2017.

Silence

Dirigida por Martin Scorsese

Andrew Garfield, Adam Driver, Liam Neeson

2h 41

B-15

Jackie

En más de una ocasión, este espacio se ha rendido ante la destreza de ese desmenuzador de personajes biográficos chileno, Pablo Larraín (No, 2012), quien se aventura en el 2016 a hacer lo que se conoce como el crossover —dar el salto al cine de Hollywood—, al tiempo que realizaba la lograda obra sobre la persecución política del poeta Pablo Neruda, en su natal tierra del sur de América.

En Jackie, Larraín crea la reivindicación del personaje que recibió, literalmente, todo el peso de la muerte de John F. Kennedy, una solitaria mujer siempre a la sombra del aplastante reconocimiento mundial del marido que, una vez desaparecido, la dejó no sólo en shock, sino con la enorme responsabilidad de sostenerse, al tiempo que intentaba explicar a sus pequeños sobre nueva condición de huérfanos y mantener en alto el legado de uno de los hombres más grandes del siglo pasado, en medio del remolino político que pretendía fulminarla.

Sí, la actuación de la diva Natalie Portman es digna de un Oscar, al igual de la disonante y soberbia banda sonora creada por Mika Micachu Levi. Además, la ya mencionada capacidad del Maestro Larraín comprueba lo que aquí ya se había afirmado, sobre que el chileno es ya uno de los mejores directores latinoamericanos de la historia del cine reciente.

Dirigida por Pablo Larraín

Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Greta Gerwig

1h 40

B




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *