BAFICI 2017: Las ganadoras

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POR GONZALO “SAYO”HURTADO 

En conferencia de prensa en el Centro Cultural Recoleta, fue anunciado el palmarés del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, cuya Clausura Oficial será hoy sábado desde las 19:00 hora local

COMPETENCIA INTERNACIONAL: Varios títulos se barajaban como mejor película en esta sección y por méritos diversos. Viejo Calavera (Bol) de Kiro Russo reivindica al cine boliviano con un ejercicio de soberbio manejo de lenguaje cinematográfico, y más meritorio aún tratándose de un país que carece de referentes de ese calibre. Finalmente, terminó haciéndose de un premio especial del jurado. Descartado dicho filme, los títulos a tomar en cuenta de inmediato pasaban a ser No intenso agora (Bra) de Joao Moreira Salles, con su creativo y sensible collage que busca desde la cotidianidad una conexión más allá de la política con la efervescencia desatada a fines de los 60s en París. Brasil, China y Checoslovaquia; Reinos (Chi) de Pelayo Lira también entraba con fuerza en la puja en una historia en la que el romance de sus protagonistas articula una visión gris de una generación universitaria anclada en la inacción (Como ya habíamos mencionado anteriormente, la gran performance de Daniela Castillo la ponía en el bolo a favorita a mejor actriz, lo que finalmente consiguió, pero con la salvedad que esta vez se premió mejor actuación individual, dejando de la lado los rubros de género). Finalmente, quedaba Estiu 1993 (Esp) de la catalana Carla Simón, trabajo cuyo mirada natural y espontánea sobre el proceso de adaptación de una huérfana a su nuevo hogar, rescata por su dureza y detalle referentes al mundo infantil del mismo Francois Truffaut, aunque en una clave menor. Terminó recibiendo el reconocimiento a mejor directora para Simón.

Otras películas que resultaron de gran interés lo fueron Atrás hay relámpagos (Costa Rica) del guatemalteco Julio Hernández Cordón -aunque fue presentada fuera de competencia-, con una mirada a una juventud olvidada y ausente de autoridades en el contexto de la clase alta costarricense: Hoy partido a las tres (Arg) de Clarisa Navas también destacó por el manejo grupal de su elenco, un equipo de fútbol femenino en el que sus integrantes asumen su sexualidad sin rubores ni excesos, aunque careció de su remate contundente y terminó en un lugar común. Las otras películas argentinas no se mostraron tan atrevidas: Una aventura simple de Ignacio Ceroi fue una verdadera incógnita en esta sección: sustentada sobre un absurdo (una joven que organiza robos junto a sus amigos para ir en busca de su padre, un antropólogo perdido en la Amazonía peruana) la historia jamás toma vuelo, al grado de suponer que fue hecha por una vocación turística; mientras que El candidato de Daniel Hendler, encendió algunos ánimos entre el público local por su ironía a la clase política liberal, pero fue más la expectativa que generó que el entusiasmo entre la crítica, ya que se esperaba una obra de mayor alcance que la comedia discreta que es.

En dicho panorama, el que se haya coronado como Mejor Película a Niñato (Esp) de Adrián Orr dejó más de una duda, ya que se trata de un acercamiento a un grupo familiar que alude a la crisis actual en España: un hip hopero que vive del paro y está instalado en casa de sus padres junto a sus 3 pequeños hijos. La cámara se detiene con vocación documental en momentos puntuales del día, como cuando los chicos se levantan para ir al colegio, el momento de hacer los deberes, o los ratos libres del padre, buscando en la yuxtaposición de los mismos la crisis que denota la fragilidad del grupo frente al tirano día a día y la ensoñación del protagonista por triunfar con su música. El saldo es un retrato cuya veracidad no puede ser cuestionada, pero cuyo fondo es de menor alcance tanto a nivel de lenguaje como de discurso a diferencia del primer grupo de películas mencionadas en el primer párrafo.

COMPETENCIA LATINOAMERICANA: Ciertamente, este año fue evidente la orfandad de esta sección, ya que fue difícil encontrar una película que por su calidad denotara ser un peso pesado. En dicho contexto, las que salían mejor libradas eran La película de Manuel (Arg) de Lucas Damino y Sebastián Menegaz, que dentro de su artesanal puesta en en escena, grafica fielmente los delirios de su protagonista, un jornalero que alguna vez tuvo la oportunidad de figurar en una película de ficción. Convertido en centro de acción por 2 documentalistas que registran su vida cotidiana, el buen Manuel no puede evitar mostrar su pasión por un arte que entre el collage y la instalación, no hace sino resaltar los sueños perdidos de un personaje vital y entrañable.

Por su parte, Un secreto en la caja (Ecu) de Javier Izquierdo resultó toda una sorpresa. El documental no solo rescató la figura del olvidado escritor ecuatoriano Macelo Chiriboga, sino que hizo eco de la ironía de su obra literaria para ingresar en el terreno del falso documental y brindar una mirada tan delirante como desfachatada alrededor de todos los patrioterismos, exaltaciones, mentiras y taras muchas creadas a partir de los muchos conflictos fronterizos entre Perú y Ecuador, cuyos límites tardaron más de 40 años en ser reconocidos por ambas partes, y cuyo impacto generacional fue evidente en ambos lados (aunque en esta oportunidad se registra lo ocurrido solo en el lado norteño). Así, Izquierdo se hizo con justicia de la distinción a Mejor Director.

La ganadora resultó ser A Cidade do Futuro (Bra) de Marilia Hughes y Claudio Marques, cuya propuesta en torno a una familia formada por una mujer, Milla, y dos hombres, Gilmar e Igor en un pueblito rural de Brasil, puso en el tapete la frágil premisa acerca de los roles determinados en sociedad alrededor de la monogamia y la heterosexualidad. La puesta en escena reposada y sobria, fortalece el desarrollo de la premisa al exponer las reacciones contrarias al trío, que quedan reducidos a prejuicios sin fundamento, siendo tal como lo afirma el título, un adelanto de lo que le espera a los grupos humanos sobre una libre convivencia a todo nivel.

COMPETENCIA ARGENTINA: Del grueso de esta sección, resalté ya desde la nota anterior, a 3 películas que me resultaron las más atractivas: Una ciudad de provincia de Rodrigo Moreno, que desde el documental se las ingenia para hacer una introspección de una urbe del interior con un punto de vista frío, más no indiferente. Moreno se mantiene distante del día a día de sus personajes y sus imágenes nos revelan las tradiciones encarnadas en los gerontos cantantes de una radio local, la labor dura y penosa de los pescadores, el tedio y la rutina de las empleadas de una tienda, los entrenamientos de un equipo de rugby enfocados como una motivación perenne o las noches de juerga de la joven generación, el director va descubriendo de a pocos la intimidad y la calidez que hacen del lugar el refugio que a pesar de las muchas contradicciones, ofrece un sentido de pertenencia a cada uno de los moradores. El resultado final lejos de ser un ejercicio acumulativo, pone en evidencia la mirada de autor de su director con un material que fácilmente podría caer en lo impersonal, para hacerlo un retrato objetivo y sutil. Obtuvo una mención especial, pero ciertamente pudo aspirar a más.

Los otros títulos destacables son las ficciones Fin de semana de Moroco Colman y El pampero de Matías Lucchesi. Mientras el primero tuvo un trabajo actoral de primera gracias a la extraordinaria química entre María Ucedo y Sofia Lanaro como un binomio madre-hija que se reencuentran tras muchos años, pero con el agregado que la madre resulta ser una extraña y la hija una rebelde de inspiración casi punk. La historia no aspira a un gran derrotero, pero es precisamente la labor de ambas actrices lo que potencia el relato apoyado en grandes panorámicas de la locación de Mina Clavero en Córdoba; mientras que en la segunda, Lucchesi demuestra un gran nervio para entrar al thriller sin exageraciones ni estridencias, apoyado en un veterano como Julio Chávez, cuya interpretación de un hombre enfermo y agobiado por fantasmas del pasado en sus últimos días, pone de relieve la gran capacidad de este actor para no repetirse y entregar personajes a la altura de sus propios referentes como El custodio y Un oso rojo.

Sobre la ganadora, La vendedora de fósforos de Alejo Moguillansky, es una película solvente y una relectura del clásico de Hans Christian Andersen, pero adaptado en el Buenos Aires actual, con un director teatral en apuros económicos que recibe el encargo de dirigir una ópera experimental basada en el popular cuento, mientras su esposa sueña con tener su propio piano y su pequeña hija se mantiene atenta a los acontecimientos tras bambalinas. La historia se muestra recargada no solo por la cantidad de referentes a la música clásica, sino que también hace eco de la situación económica a través de los sueños y carencias de sus protagonistas como de los conflictos sindicales de los gremios que intervienen en la obra, proyectando sutilmente la figura de la vendedora de fósforos en la niña. El resultado puede ser tan ambicioso como pretencioso, pero no se le puede negar estilo a Moguillansky para sobrellevar dignamente su creación, ya que la tentación por el delirio que despierta la historia bien podría haber llegado a otros derroteros a cineastas que gustan de soñar despiertos (¿Alguien dijo Alejandro González Inárritu?)

TODO EL PALMARÉS

Competencia Internacional:

  • Mejor Película: Niñato, de Adrian Orr (España).
  • Premio Especial del Jurado: Viejo Calavera, de Kiro Russo (Bolivia-Qatar)
  • Mejor Dirección: Carla Simón por Estiu 1993 (España)
  • Mejor Actuación: Daniela Castillo, por Reinos, de Pelayo Lira (Chile)
  • Mención Especial: Arábia, de Alfonso Uchôa y João Dumans (Brasil)

Competencia argentina:

  • Mejor Película: La Vendedora de Fósforos de Alejo Moguillansky
  • Mejor Directora: Toia Bonino por Orione
  • Mención Especial: Una Ciudad de Provincia, de Rodrigo Moreno

Competencia Latinoamericana:

  • Mejor Película: A Cidade do Futuro, de  C. Marques y M. Hughes (Brasil)
  • Mejor Director: Javier Izquierdo por Un Secreto en la Caja (Ecuador)

Vanguardia y género:

  • Gran Premio: Ceux qui font les revolutions a moitie n’ont fait que se creuser un tombeau, de M Denis y S Lavoie
  • Mejor Corto: La disco resplandece, de Chema Garcia Ibarra (Turquía-España)
  • Mejor Largo: Adiós entusiasmo de Vladimir Durán (Argentina-Colombia)
  • Mención especial: Mimosas de Oliver Laxe (Marruecos, España y Francia)

Competencia Derechos Humanos:

  • Mejor película: Tonsler Park, de Kevin Jerome Everson (Estados Unidos)
  • Mención especial: El pacto de Adriana de Lissette Orozco (Chile)

Premio FIPRESCI: Un Secreto en la Caja, de Javier Izquierdo (Ecuador)

Premio ACCA (Cronistas Cinematográficos): La Vendedora de Fósforos, de Alejo Moguillansky

Premio FEISAL: Porto (Por), de Gabe Klinger

Premio SIGNIS: Estiu 1993, de Carla Simón (España)




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