Festival de Cine de Lima: Y se cumplen 21 años

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Por: Gonzalo «Sayo» Hurtado

La cita cinematográfica limeña pasa la década y aquí un breve recuento de los que nos espera a lo largo de la semana

Qué es el Festival de cine con mayor convocatoria en Perú ni duda cabe. Y aunque lograr la ecuación que calce al gusto del crítico y el cinéfilo que busca una alternativa a la cartelera comercial con el espectador promedio, tampoco resulta fácil. Aquí pues, lo más resaltante de edición que comienza hoy con una gran inauguración en el Gran Teatro de Lima:

Invitado especial: Ya no deja de sorprender que de un tiempo a acá, personalidades como Alexander Payne, Isabelle Huppert, Geraldine Chaplin o Bruno Dumont sean los invitados estelares. Este año el elegido fue el canadiense Atom Egoyan, y aunque un sector de la crítica local hizo saber su desacuerdo por ser un director cuya obra más interesante nos remite a los 80s y 90s, se trata de un autor cuya huella personal en esas décadas lo hace imprescindible por obras como Exotica, The Sweet Hereafter o Family Viewing, en las que plasma su predilección por personajes outsiders en un mundo en el que él mismo asume esa categoría cinematográficamente. En ese sentido, el Master Class con el director será muy esperado.

COMPETENCIA OFICIAL FICCIÓN: Aunque a diferencia de otros años no hay títulos descollantes y que de lejos califiquen como los grandes favoritos, resaltamos los que prometen llamar más la atención:

  • Una mujer fantástica (Chi) de Sebastián Lelio: En el papel favorita por ser ganadora a mejor guión en Berlín, aunque la actuación de Daniela Vega es muy destacable, la propuesta en conjunto con una trama que trae colación la transexualidad, no logra cuajar del todo.

 

  • La idea de un lago (Arg) de Milagros Mumenthaler: Su película anterior (Abrir puertas y ventanas) dejó buena impresión en el festival limeño (aunque no se llevó nada). Esta vez la directora hace una introspección desde sus propios recuerdos con una idílica visión de sus años en una casa de campo, con el trasfondo de la dictadura que no pudo arrebatarle esos mágicos recuerdos.

 

 

  • La región salvaje (Mex) de Amat Escalante: Polémica y abierta a la discusión, la crítica limeña no recibió del todo bien la idea del director de juntar realidad social del campo mexicano con una presencia alienígena que simboliza los traumas y monstruos de la sociedad mexicana. La discusión está abierta.

 

  • La defensa del dragón (Col) de Natalia Santa: Visión introspectiva de un maduro ajedrecista que en base a renuncias ha encontrado su propio equilibrio emocional y económico a pesar de vivir a salto de mata. Mirada que reivindica los deseos ocultos y la autorealización desde lo intimista.

 

  • El otro hermano (Arg) de Israel Adrián Caetano: Ya desde obras como Pizza, birra, faso, Bolivia  o Un oso rojo, este director había demostrado su buen manejo de atmósferas desde la proclama social o la marginalidad más dura. En este thriller, nos brinda una mirada diferente al género añadiendo un espíritu cínico que llega a rozar el gore. Excelente rol de Leonardo Sbaraglia.

 

  • Los perros (Chi) de Marcela Said: Excelente ocasión de disfrutar de la dupla Antonia Zegers/Alfredo Castro fuera del paraguas de Pablo Larraín. Retrato de una mujer de clase acomodada, cuya dimensión política resulta tan superficial como lógica al tener contacto con un maestro de equitación con pasado en la dictadura pinochestista.

 

COMPETENCIA DOCUMENTAL:

  • La libertad del diablo (Mex) de Everardo González: A diferencia de su obra anterior, El Paso, en el que el director privilegió el lado testimonial en lugar de la puesta en escena, en esta oportunidad los testimonios de víctimas y victimarios de la guerra con el narco guardan especial relevancia cuando las “cabezas parlantes” que revelan su drama, van ocultas tras una máscara que finalmente exorciza sus terribles demonios.

 

  • El color del camaleón (Chi) de Andrés Lubbert: Sentido testimonio que articula el director para dar a conocer el terrible drama que su padre padeción en carne propia en la dictadura pinochetista. Que abunden estas historias no resulta un problema, pero si una bendición el que sean contadas creativamente.

 

  • Río verde: El tiempo de los Yakurunas (Per) de Álvaro y Diego Sarmiento: Rescate de una memoria colectiva y una cultura ancestral desde la exploración de 3 comunidades amazónicas, que a pesar del paso de los años no han perdido una herencia ancestral que ni la conquista española pudo extirpar.

 

  • No intenso agora (Bra) de Joao Moreiara Salles: En base a películas caseras y material de archivo de fines de los sesenta, el director nos presenta un collage con imágenes de la vida cotidiana de aquellos años en Brasil, China, Francia, República Checa y Polonia, contraponiendo esa mirada al momento político de cada lugar para reflexionar acerca de lo que se halla detrás de la efervescencia social en cada punto.




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