FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN: EN LA RECTA FINAL

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POR: GONZALO “SAYO” HURTADO

La edición 65 del Festival más longevo de España llega a su fin y hacemos un repaso con lo más destacado de esta intensa semana en Donostia

San Sebastián es conocida como “La ciudad aristocrática” por haber sido un bastión de las clases más acomodadas por décadas. A pesar del impacto de la crisis económica, esa condición no se ha perdido al pasear por sus señoriales calles, las que no desentonan para nada con el desfile de estrellas de cine que realzan el glamour del lugar. Así, entre Ricardo Darín, Alicia Vikander, John Malkovich, Glenn Close, James Franco y Mónica Bellucci, entre otros, pudimos comprobar como farándula y cinefilia comulgan sin ningún problema aquí.

Ricardo Darín

Mónica Bellucci

James Franco

SECCIÓN OFICIAL

Debido a que esta sección solo admite estrenos mundiales, no califican a ella lo principal de Berlín, Cannes, Venecia o Locarno, lo cual tampoco es un gran problema, ya que dichas películas pasan a alimentar otros apartados como Perlas, cuyo atractivo es indiscutible. Como todos los años, hubo de todo aquí, desde las decepciones como Inmersión (Ale/Fra/Esp/EEUU) de Wim Wenders (a pesar de contar con destacadas actuaciones de Alicia Vikander y James McAvoy), o las películas que llegan con más vocación de relleno de programación como Marrowbone (Esp) de Sergio G. Sánchez (intento de llegar al terror gótico con elenco anglosajón) o The Disaster Artist (EEUU) de James Franco, que con la experiencia de 13 largometrajes a cuestas, no logra encontrar su propia voz.

De lo más destacable podemos citar a Pororoca (Rum) de Valentin Popescu, nuestra gran favorita al graficar la degradación moral de un padre destrozado por la desaparición de su pequeña hija. Se trata de una visión del thriller desde la literal disección del protagonista al desnudar sus debilidades desde la desesperación y mostrando como este género puede prescindir de las manidas herramientas de Hollywood. Otros títulos también interesantes lo son Alanis (Arg) de Anahí Berneri, cuya visión de lo marginal al seguir a una joven prostituta de Buenos Aires (no exenta en absoluto de crudeza), deja en el saldo una actuación muy destacable de su protagónica (Sofia Gala, hija de la ex vedette Moria Casan) y una concepción fotográfica muy firme, apelando a la cámara estática  y a la composición de encuadre destacando un tercio del mismo y al movimiento interno de la toma. También podemos citar a Life & Nothing More (Esp/EEUU) de Antonio Méndez Esparza, en el que el derrotero de un joven delincuente negro es entendido desde la observación de su grupo familiar, desde donde se encuentran las respuestas a su deschavado comportamiento. Se agradece que haya propuestas como la presente, en la que la idea de la realidad social no esté asociada con esa “estetizante” concepción de lo indie como ocurrió con Moonlight de Barry Jenkins. A resaltar el gran papel de Regina Williams como la madre del chico en cuestión.

 

También vale la pena mencionar a Der Hauptmann (Ale/Pol) de Robert Schwentke, que rompe el clasicismo de un episodio de la Segunda Guerra Mundial, para llegar a picos en los que el delirio se manifiesta como una inspiración buñueliana; además de Soldatii. Poveste din Ferentari (Rum/Serb) de Ivana Mladenovic, dando cuenta del buen momento del cine rumano y como el encuentro entre un investigador social y un delincuente gitano fluye desde las propias necesidades y carencias de uno y otro, en lo que supone un retrato tan natural como descarnado.

Der Hauptmann

 

No podíamos dejar de mencionar a El autor (Esp/Mex) de Manuel Martín Cuenca, con la crónica sobre un burócrata con aspecto de Filemón y alma de Mortadelo (hago referencia al famoso cómic español), cuya desgraciada vida recibe un insuflo de ánimo al pretender hacerse escritor y descubrir en su imperfecta vocación un yo criminal. Propuesta de logrado humor negro con crítica social implícita y que no desafina en lo más mínimo.

 

HORIZONTES LATINOS

Para quienes han seguido con rigor la programación de festivales como Cartagena, BAFICI, Guadalajara, Lima y SANFIC, encontrarán que la mayoría de títulos han tenido paso por dichas citas. En ese panorama, la película que llega con mayor repercusión es Una mujer fantástica (Chi) de Sebastián Lelio tras su gran éxito en el Festival de Berlín, donde se hizo del premio a mejor guión. Resalta sobre todo la gran actuación de Daniela Vega, y aunque el tema del prejuicio contra los transgénero está tratado con respeto, la película se resiente al sentirse que el espíritu activista que alimenta la historia se impone en una narración cuyos retoques estéticos, se perciben forzados cuando no, postizos. De las otras favoritas, están La familia (Ven) de Gustavo Rondón (que viene de ganar en Lima y el SANFIC), pero cuya referencia a la marginalidad y la delincuencia en el contexto del Caracas actual, motiva más decisiones políticas que cinematográficas al momento de reconocerla; mientras que Las hijas de abril (Mex) de Michel Franco resulta una película sobrevalorada y cuya hechura evoca más a un “work in progress”. El gran cabildeo del que goza este director en grandes festivales como Cannes explica el porqué de sus muchos reconocimientos en ese circuito.

 

 

Hecha la distinción entre este grupo de “favoritas”, las 2 películas que a mi parecer se merecerían el reconocimiento de esta sección son tanto Los Perros (Chi) de Marcela Zaid como La novia del desierto (Arg) de Cecilia Atán y Valeria Pivato. La primera brinda una introspectiva mirada a los horrores del pinochetismo desde la indiferencia cuando no complicidad de la clase alta; mientras que la segunda aborda una crónica tan sencilla como entrañable sobre las esperanzas y sueños de una empleada doméstica (gran actuación de Paulina García), despercudida de cualquier pretención esteticista.

 

PERLAS

El apartado con los títulos que darán que hablar a lo largo del año no decepcionó. Mientras algunas películas resultaron poco consistentes como Borg/McEnroe (Sue/Din/Fin) de Janus Metz y otras no cubrieron expectativas como Mother (EEUU) de Darren Aronofsky o Happy End (Fra/Aus/Ale) de Michael Haneke (a final de cuentas, un refrito de sus películas anteriores), los pesos pesados se hicieron sentir como es el caso de 120 battements par minute (Fra) de Robin Campillo. Se trata de una crónica de largo aliento que da cuenta de los esfuerzos de un grupo de activistas contra el SIDA en la Francia de fines de los ochentas. La narración no se queda en la mera exposición de la organización, sino que se toma la molestia de exponer los aciertos y yerros de la misma desde sus propias cabezas, mostrando las contradicciones entre unos y otros mientras sigue el amorío entre una pareja, cuya experiencia sexual responde más bien al supremo deseo de expresarse con plenitud que a cualquier lectura sobre la promiscuidad. ¿Lo único discutible? El epílogo de más de 20 minutos con el que el director cierra la historia.

 

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (EEUU) de Martin MCDonagh amalgamó con maestría diálogos cínicos y sarcásticos con el drama más chocante, consiguiendo un contrapunto muy difícil de coronar diestramente. El director inglés (que ya había sorprendido con Perdidos en Brujas), hace uno de un trepidante timing humorìstico que mantiene la atención permanente, no librando su historia de ciertos simbolismos que redondean su ácida critica a una sociedad violentista y básica desde sus propios prejuicios. En ese afán, personajes que retratan ese sentir tienen espacio para la redención de la mano de un fuego purificador.

 

Otra joya de la sección resultó serlo You Were Never Really Here (EEUU) de Lynne Ramsay, que ya había sacudido el cotarro en Cannes, donde Joaquin Phoenix se coronó mejor actor. en medio de una atmósfera etérea y de traumas de niñez que afloran permanentemente, ingresamos a la psiquis de un particular sicario, obsesionado con acabar con pederastas y obtener la catársis que lo redima de un pasado oscuro y perverso. Las referencias a Taxi Driver de Scorsese y Oldboy de Park Chan-wook saltan a la vista, pero se celebra el nuevo aire que adquieren en una historia nada concesiva y brutal.

 

Cerramos esta nota con una comedia más que sorprendente: The Big Sick (EEUU) de Michael Showalter, cuyos mayores méritos se hayan en el hecho de trasladar la experiencia en el stand-up comedy de su protagonista, Kumail Nanjiani, para a partir de ahí abordar un episodio autobiográfico: un romance por el que transita una desenfadada crítica tanto a la sociedad estadounidense como a la propia comunidad paquistaní a la que pertenece al actor. Así, la película no esquiva los momentos dramáticos, pero los matiza bien desde el humor y la ironía. Aunque la puesta en escena no resulta muy imaginativa y se percibe con más pericia televisiva que cinematográfica, lo cierto es que su ingenioso guión salva tales baches para ofrecernos una alternativa de género que se percibe con asombrosa naturalidad.




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