Llévate mis amores, testimonio de humanismo y solidaridad, se estrena en la Cineteca

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  • El documental de Arturo González Villaseñor se inspiró en la admirable labor de mujeres habitantes de Guadalupe La Patrona, Veracruz

Desde hace 18 años un grupo de mujeres de distintas edades, habitantes del poblado Guadalupe La Patrona, prepara comida diariamente para los migrantes a bordo de La Bestia. El tren pasa todos los días trasportando a cientos de hombres en busca de una vida mejor, búsqueda que implica arriesgar su vida y pasar por situaciones inhumanas y degradantes. La labor solidaria y desinteresada de las llamadas ‘patronas’ contrasta con la violencia que viven los migrantes que se desplazan por el ferrocarril exponiéndose a todo tipo de peligros.

Llévate mis amores (2014) es un acercamiento íntimo a estas mujeres, que escogen transformar la vida que les tocó vivir a través de sus acciones. La ópera prima del joven realizador mexicano Arturo González Villaseñor se estrena en la Cineteca Nacional este viernes 14 de octubre en la Sala 7, Alejandro Galindo, tras su paso por la segunda edición de Talento Emergente.

El documental es de una sencillez ejemplar, los recursos audiovisuales se omiten para cederle al guión y al manejo de cámara la mayor importancia. De esta manera la cinta resulta honesta y directa, con testimonios personales donde las patronas explican los motivos que las llevan a seguir apoyando a los migrantes.

El origen de Llévate mis amores nos remite a los días en que Arturo González Villaseñor, recién egresado de la carrera de comunicación social, tenía el propósito de realizar su tesis sobre una radio comunitaria en un poblado de Veracruz. Sin embargo fue imposible obtener los permisos legales. Eso lo llevó a conocer la labor humanitaria de estas mujeres e interesarse en crear un testimonio para difundirla.

“Éste es el retrato de varias generaciones, todas con una asombrosa disciplina para levantarse todos los días y preparar, cocinar, embolsar y lanzar los lonches. Y lo más sorprendente es que las agradecidas con los migrantes son ellas, dicen que les han cambiado la vida, que las hacen sentir bien consigo mismas”, expresó el joven cineasta en una entrevista para La Jornada.

El equipo de trabajo comenzó a recabar los testimonios a inicios del 2001, labor que les tomó aproximadamente tres años y medio. El director empezó escribiendo cuentos para después realizar el documental. En este transcurso se dio cuenta de que estas mujeres no sabían quiénes eran realmente, que sólo se reconocían al limpiar frijoles, cocer arroz y conseguir tortillas y pan para armar paquetes de comida.

“Arturo González Villaseñor ha sabido captar con la cámara, tanto en sus quehaceres y sus actos como en sus testimonios orales, el sentimiento de estas madres y esposas que han padecido problemas y que también se han sentido solas en algún momento de su vida. La progresión del documental nos vislumbra dos núcleos diferentes a tener en cuenta: el paso diario de los trenes y las historias humanas que interactúan arriba y abajo del tren”, comenta José Luis García en su crítica para Cinestel.

Arturo González Villaseñor estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X), con especialidad en Políticas Públicas con orientación a comunicación. En 2013 fundó la productora Acanto Films.




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