El cine negro «a la mexicana» de Tito Davison fue analizado en la Cineteca Nacional

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De acuerdo con Bernardo Esquinca, Que Dios me perdone es una muestra de cómo en nuestro país el film noir se mezcló con otros géneros

Al ser adaptado por los realizadores mexicanos, el film noir recibió una interpretación distinta a la de sus orígenes e incorporó características de otros géneros. En palabras de Bernardo Esquinca, un gran ejemplo de dicha adaptación es Que Dios me perdone (1948), obra que el director Tito Davison construyó principalmente con la estructura de un melodrama, apoyándose en elementos de la novela negra.

Cine negro “a la mexicana”; fue así como el escritor calificó el largometraje de Davison con guión de Xavier Villaurrutia durante su participación en Charlas sobre cine y literatura, llevada a cabo este lunes 24 de septiembre en la sala 4, Arcady Boytler.

Organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, la Dirección de Literatura de la UNAM y la Cineteca Nacional, el ciclo de pláticas se lleva a cabo cada lunes y retoma obras de la literatura que han sido adaptadas a la pantalla dentro del género de cine negro. En esta sesión, Que Dios me perdone fue comentada por Esquinca en compañía de Raúl Miranda, subdirector de Documentación de la Cineteca.

El filme de Davison narra la historia de Lena, una siniestra espía que logra interesar a muchos hombres ricos a los cuales seduce sólo para conseguir algún tipo de información. “No me parece que sea tal cual una película de cine negro, aunque tiene algunas cosas que la acercan, como la trama, el thriller, el crimen o la corrupción, pero en realidad la noto más cercana a un melodrama”, comentó el ponente.

Señaló que, al igual que en otras películas del ciclo, en ésta fue fundamental la presencia de María Félix como protagonista: “es impresionante el magnetismo que irradia en la pantalla”, comentó Esquinca. Asimismo, Raúl Miranda afirmó que la historia estuvo hecha “a modo” para la actriz, al enrolarla en el personaje de femme fatale.

También hizo énfasis en las repercusiones que tuvo la Segunda Guerra Mundial –contexto en el que se desarrolla la trama– para el cine mexicano, refiriéndose al gran número de artistas europeos que, huyendo del conflicto, arribaron al continente americano y continuaron aquí su carrera.

Bernardo concluyó analizando la cinta en términos de técnica y producción. Declaró que “fue realizada en pleno apogeo del cine mexicano, con actuaciones muy teatrales, aunque de gran calidad; se filmó principalmente en escenarios prefabricados en estudio, respondiendo notablemente a los estándares de factura de la época.”

El ciclo Charlas sobre cine y literatura continuará el próximo lunes 31 de octubre en punto de las 18:00 horas con la proyección de Cuatro contra el mundo (Alejandro Galindo, 1949), que será comentada en la sala 4 por Daniel Téllez. La entrada es libre al presentar las cortesías de acceso que serán repartidas en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.




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