El legado de Roberto Gavaldón fue valorado en la Cineteca Nacional

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  • Incomprendido y criticado en su tiempo, su ingenio rebasó los límites de lo hecho hasta entonces en el cine nacional, según Carlos Bonfil

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¿Cuál fue el verdadero aporte de Roberto Gavaldón a nuestro cine si a diferencia de otros cineastas de la época no fue bien recibido por la crítica, fue tachado de “frío” y “académico” y, además, conocido por películas “de encargo”? Con este cuestionamiento, Carlos Bonfil inició una profunda charla durante su participación en el ciclo de Charlas sobre cine y literatura, este lunes 7 de noviembre.

En la sala 4, Arcady Boytler, el crítico y columnista señaló que ese rechazo hacia la obra de Gavaldón es muestra de lo innovador que resultó para su época. “Una figura marginal e incomprendida, pero era tal la diversidad de su cine, sus recursos estilísticos tan grandes, que costaba trabajo ubicarlo en su justa dimensión”; así lo definió al analizar En la palma de tu mano (1950), uno de sus filmes más reconocidos.

Organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, la Dirección de Literatura de la UNAM y la Cineteca Nacional, el ciclo de pláticas se lleva a cabo cada lunes y retoma obras de la literatura que han sido adaptadas a la pantalla, dentro del género de cine negro. En esta sesión, Carlos Bonfil conversó con el público en compañía de Alejandro Pelayo, Director General de la Cineteca.

De acuerdo a Bonfil, la película exhibida  y algunas otras de Roberto Gavaldón que también forman parte del ciclo, como La otra (1946) y La noche avanza (1951) permitieron que en México se diera a conocer el concepto de cine negro, pues las cintas constan con elementos que oscurecieron la noción del melodrama, un género que sí era popular para las audiencias. Es ahí donde radica la importancia del cineasta.

Al preguntarle sobre el origen de este estilo subversivo, el ponente explicó que Gavaldón se inspiró en el cine negro proveniente de Estados Unidos, donde sí eran aceptados temas más polémicos como la fatalidad y la crítica hacia las clases sociales poderosas, crítica que el realizador introdujo con éxito a nuestro país en el marco del alemanismo.

El análisis ofrecido por Carlos Bonfil y la gran calidad de la película motivaron a que, por momentos, el debate se diera entre los mismos asistentes a la función. Se comentó, incluso, que el trabajo de corte sombrío elaborado por el mexicano “no le pide nada” a Hitchcock y similares.

Las charlas sobre cine y literatura continuarán el próximo lunes 14 de noviembre en punto de las 18:00 horas con la proyección de El suavecito (Fernando Méndez, 1950), que será comentada en la sala 4 por Alejandro Pelayo y Fernanda Solórzano. La entrada es libre al presentar las cortesías de acceso que serán repartidas en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.




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