El cine mexicano de barrio y el film noir coincidieron en la Cineteca Nacional

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Fernanda Solórzano habló de El suavecito, cinta de presupuesto limitado cuyo éxito se basó en la unión de ambos géneros

“El cine se puede adaptar a todas las realidades y todas las sociedades, incluso con poco presupuesto”, declaró Fernanda Solórzano, quien afirmó que El suavecito (Fernando Méndez, 1950) es un gran ejemplo de ello al adaptar el film noir a las condiciones de nuestro país. La crítica mexicana presentó la cinta este lunes 14 de noviembre en la Sala 4, Arcady Boytler, de la Cineteca Nacional.

Solórzano comentó que este filme habla del estado en que se encontraba el cine nacional en aquella época, cuando el género conocido como cine de barrio fue introducido. Además, señaló que contiene guiños tanto a la Época de Oro de la industria como al género negro, por contar con personajes de distintos valores morales. Durante su ponencia estuvo acompañada por Alejandro Pelayo, director general de la Cineteca.

La plática se dio en el marco del ciclo Charlas sobre cine y literatura, que se lleva a cabo cada lunes y que retoma obras de la literatura que han sido adaptadas a la pantalla dentro del género de cine negro. La actividad está organizada por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, la Dirección de Literatura de la UNAM y la Cineteca Nacional.

Como parte de su lectura, Fernanda explicó que el film noir ha surgido en diferentes lugares y momentos de la historia, siempre que existe alguna crisis social o de instituciones. Indicó que El suavecito “deja ver cómo la modernización de los años cincuenta va a provocar una desigualdad entre clases”. Comparó la película con Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), pues en su momento ambas fueron motivo de escándalo debido a su tono controvertido.

Alejandro Pelayo agregó a los comentarios de la ponente que, además del aspecto sombrío, el filme también debe su éxito a los elementos del cine de barrio, pues de esta manera logró una conexión inmediata con el público. El lenguaje, el humor y los escenarios urbanos permitieron que la gente se identificara con la historia, de acuerdo con el director general.

Mencionó también que se trata de una película “de personaje”, haciendo referencia a la destacada actuación del protagonista Víctor Parra, que resultó empática y realista al mostrar una versión vívida del personaje de pachuco, distinto al interpretado por las figuras de la comedia. Como dato interesante, comentó que tanto la cinta de Méndez como Los olvidados contaron con la filmación de un final alternativo que permitiera apaciguar la polémica.

Finalmente, el debate más amplio fue justo sobre el desenlace de la historia y sucedió entre los miembros del auditorio, pues algunos de ellos ofrecieron su propia interpretación y las sensaciones que la película les transmitió, mientras que otros aseguraron que el final deja abierta toda posibilidad al destino del protagonista.

Charlas sobre cine y literatura continuará el próximo lunes 21 de noviembre, en punto de las 18:00 horas, con la proyección de La noche avanza (Roberto Gavaldón, 1951), que será comentada en la Sala 4 por Rafael Aviña. La entrada es libre al presentar las cortesías de acceso que serán repartidas en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.




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