Tempestad describe historias de dolencia nacional en la 61 Muestra

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  • Tatiana Huezo retrata el rostro crítico de la realidad mexicana por medio de dos casos sobre injusticia e impunidad

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Miriam y Adela han sufrido el daño colateral de la corrupción mexicana por cuentas separadas. La primera, encarcelada injustamente en una prisión regida por el narcotráfico; la segunda, separada de la hija que perdió por un secuestro, sin noticia alguna de su paradero desde hace 10 años. Ambas mujeres viven en lugares distintos del país y no se conocen, pero representan una sola dolencia nacional.

Con la intención de traer la humanidad de vuelta a los casos de violencia e impunidad que se multiplican en las nuestro país, la documentalista salvadoreña Tatiana Huezo expone las experiencias de Miriam y Adela en Tempestad (2016), filme dentro de la selección de la 61 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional que será exhibida del 17 al 22 de noviembre en la Sala 1, Jorge Stahl.

Al igual que en su trabajo anterior, El lugar más pequeño (2011), la directora recurre aquí a la oralidad para expresarse. La narración del filme recae principalmente en las voces de las entrevistadas, voces completamente disociadas de la imagen en pantalla: mientras las mujeres relatan las atrocidades que han sufrido en manos del gobierno y el crimen organizado, la fotografía muestra aspectos de una travesía de dos mil kilómetros en camión desde Matamoros hasta Tulum, donde contrasta la presencia del clima tormentoso y de elementos militares y policiacos en las carreteras.

El viaje con el que se ilustra la película imita el regreso a casa que vivió Miriam, residente de Quintana Roo, luego de cumplir su condena. Lo que a ella le exigió recorrer en tres días, al rodaje le tomó 10 semanas. Los procesos de preproducción y postproducción fueron aún más largos, con un año de investigación previa y más de siete meses en el cuarto de edición.

El proyecto inició de manera muy personal para la cineasta, luego de reencontrarse con una amiga que vivió la extorsión y el encarcelamiento que se describe en la película. Sin embargo, la obra adoptó una pertinencia más amplia mientras avanzaba el rodaje.

La historia de Adela, una mujer que trabaja como payaso en un circo rural y cuya hija de 20 años fue secuestrada saliendo de la escuela, se incorpora a la narración de Tempestad de manera secundaria como contrapeso y complemento del relato de Miriam. De acuerdo con Jessica Kiang, de IndieWire, “lo que comienza como una melodía única se transforma en un dueto —la balada solitaria de la convicta y la payasa de circo— y se convierte en un Carmina Burana verídico en donde ésas son solamente dos voces armónicas en un coro de millones”.

Tempestad se presentó en la capital mexicana como parte del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, quedándose con el primer lugar en la sección Hecho en México. También formó parte de la competencia oficial del 14 Festival Internacional de Cine de Morelia, en donde recibió una Mención Especial y el Premio del Público.




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