La larga noche realiza una relectura de la dictadura militar argentina en la 61 Muestra Internacional

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  • Francisco Márquez y Andrea Testa exhiben la novedosa perspectiva de la «mayoría silenciosa» en su ópera prima

“Anota lo que te voy a decir. Julia Cardini. Bernando Lipstein. Lacarra 6072. Esta noche los van a ir a buscar. No importa si vos conocés a esta gente o no. Hay que avisarles.” Con estas breves líneas inicia el conflicto que da pie a La larga noche de Francisco Sanctis (2016), adaptación de la novela homónima de Humberto Costantini, escritor militante de la dictadura y publicada en 1984.

Seleccionado para “Un Certain Regard” del Festival de Cannes, La larga noche de Francisco Sanctis se suma a la programación de la 61 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional y podrá disfrutarse del 21 al 26 de noviembre en la Sala 3, Fernando de Fuentes.

La ópera prima de Francisco Márquez y Andrea Testa transcurre en una sola noche en la que un hombre aparentemente “fuera” de la situación política se verá inmerso en el dilema moral de salvar la vida de dos personas –poniendo en riesgo su propia vida– o continuar en su zona de confort alejado de todo peligro.

El cine argentino ha incursionado en incontables ocasiones en la violencia política de los años setenta. Por esta razón, cada acercamiento cinematográfico a la dictadura militar nos obliga a preguntarnos lo siguiente: ¿hay algo nuevo qué decir al respecto? La respuesta es sí. En esta ocasión la cinta nos recibe no desde una postura militar o militante, ya bastante trabajada en el cine, sino desde la polémica “mayoría silenciosa”, un sector de la población que se asumía fuera de la situación sociopolítica, sin interés ni compromiso ante la sociedad.

Es así como los realizadores, un par de jóvenes nacidos después de la dictadura, se atrevieron a crear un filme de estas dimensiones sin tener de primera mano el contexto de militancia que vivió su país. En entrevista para Otros Cines, Francisco y Andrea comentaron sobre el génesis de su obra: “Llegamos a la novela de casualidad, nos atrapó desde un principio y ambos queríamos dirigirla, así que decidimos hacerla juntos. Es una novela narrada desde la voz interna del personaje; ese fue el primer gran desafío, llevar a imágenes pensamientos, sensaciones y el dilema que está en su cabeza.”

Rodada en cinco semanas, tres de éstas de noche, la cinta resulta de una vigencia y actualidad absoluta, pues pone en relieve las siguientes preguntas: “¿Se puede estar al margen de la historia?, ¿Podemos seguir sin que esa realidad interfiera de alguna manera en nuestra vida? Los directores, fuera de expresar un juicio moral, plasman en la construcción del personaje los efectos que surgen de la situación en la que éste se ve involucrado.

En su crítica para La Nación, Diego Batlle expresó lo siguiente sobre La larga noche de Francisco Sanctis: “Ominosa y alucinatoria sin necesidad de cargar las tintas, se trata de una película de climas, de sensaciones, de estados de ánimo con una impecable puesta en escena, una lograda reconstrucción de época y una notable actuación de Diego Velázquez como el típico antihéroe que está en el lugar equivocado en el momento justo”.

Francisco Márquez y Andrea Testa estudiaron en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica), en Buenos Aires. Juntos impulsaron un fanzine que buscaba debatir sobre el cine y la realidad social. Su ópera prima está producida con su propia casa productora “Pensar con las manos”, que cuenta con cinco películas producidas y tres en proceso de producción. Refiriéndose a su trabajo de codirección con Francisco, Andrea ha expresado que los unió el cine, pero también las ideas políticas.




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