Cineteca Nacional explora el bajo mundo neoyorquino con Ni el cielo sabe qué…

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  • El tercer filme de Ben y Joshua Safdie ofrece una mirada voyeurista a la problemática rutina de una vagabunda perdida en Manhattan

La agitada vida de Harley está siempre bajo el poderoso influjo de dos fuerzas: su amor por Ilya y su amor por la heroína. Ambos la han maltratado y puesto al borde del suicidio, pero la muchacha, una de los tantos homelessque deambulan por las calles de Manhattan, sobrevive día con día gracias a la limosna, la ayuda de sus camaradas y la ansiedad constante de conseguir su próxima dosis.

Inspirados por las aventuras de Arielle Holmes, que se interpreta a sí misma en la película, los hermanos Josh y Benny Safdie filmaron Ni el cielo sabe qué… (Heaven knows what, 2014), un acercamiento a la vida cotidiana de los barrios bajos estadounidenses que se estrena en la Cineteca Nacional a partir del 16 de diciembre.

Los cineastas independientes conocieron a Arielle en la calle, atraídos por la chica mientras trabajaban en la preproducción de su siguiente película. Luego de escuchar sus anécdotas y de ver cómo vivía, la convencieron de escribir la novela autobiográfica Mad love in New York City. Aunque el texto aún no está publicado, sirvió de base para el guión de Ni el cielo sabe qué…, ficción que reemplazó lo que los Safdie hacían entonces.

A través de una combinación de encuadres a larga distancia y claustrofóbicos primeros planos, Harley y sus amigos se desenvuelven frente a la cámara precisa de Sean Price Williams con naturalidad. La mayoría de ellos vive al momento, paseándose por restaurantes de comida rápida, parques y centros de computación, pidiendo dinero y traficando drogas.

La única que da la impresión de romper con el letargo de todos los personajes, a pesar de que se encuentra bajo la influencia de opioides durante toda la película, es Harley. La chica está en movimiento constante, ya sea en búsqueda de su amado Ilya (interpretado por el actor tejano Caleb Landry Jones) o huyendo de él, pero siempre dependiente de los caprichos del joven que, también sumido en la estupefacción, juega con sus sentimientos.

La interpretación de Arielle Holmes, más que estar fundamentada en trabajo de actuación, es un reflejo de su propio modo de vida. Como el comienzo de un proceso terapéutico, el papel de Harley le dio la oportunidad de exponer sus vicios sin pudor ante públicos de todo el mundo, incluyendo el grado de violencia de sus relaciones interpersonales y la degradación a la que estaba dispuesta a llegar por amor. Al concluir el rodaje de Ni el cielo sabe qué…, Holmes le pidió a sus directores que le ayudaran a pagar su rehabilitación.

Después de la electrizante presencia de la ex-vagabunda, se encuentra el protagonismo de la ciudad de Nueva York. Jordan Hoffman, en su crítica para The Guardian, destacó la importancia de los extras en el filme: “[hay] un uso inteligente de la enorme población de la ciudad como un ubicuo y desinteresado personaje secundario. Mientras nuestra pandilla de ruidosos, frecuentemente peleoneros mugrosos entran y salen de varios Dunkin Donuts, White Castles y las avenidas del Upper West Side, es impresionante lo presentes que están los ocupados neoyorquinos en el cuadro”.

Actualmente, los hermanos Safdie están por concluir la producción de Good time, la historia de un ladrón de bancos interpretada por Robert Pattinson y Jennifer Jason Leigh. Arielle Holmes terminó la gira de festivales de American honey (2016), la más reciente película de la cineasta británica Andrea Arnold, en donde formó parte del elenco.




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