Rogue One: Una historia de Star Wars

1047

Pocas veces una película sobre un relato ya contado, y sabidas las consecuencias que tendrá, puede emocionar tanto a quien la ve como en el caso de Rogue One: Una historia de Star Wars; la más reciente cinta de este universo de seres espaciales en eterna lucha contra contra un imperio devastador.

Cualquier medianamente informado fanático de las cintas anteriores de Star Wars (en los ochentas se le conocía como La guerra de las galaxias) sabe de la historia de quienes tuvieron que robar los planos de la Estrella de la Muerte y el destino que padecieron dichos héroes, baste recordar esa frase que se dice cuando un personaje se refiere a los documentos para descubrir la debilidad del arma de destrucción de planetas: «…costaron muchas vidas.», para conocer el destino de Jyn y de Cassian, los héroes de la presente cinta, aquí encarnados por una correcta Felicity Jones y el excepcional trabajo de Diego Luna, en una de sus mejores actuaciones.

No obstante, como sucede en muchas de estas cintas, llenas de lo que Umberto Eco denominaba, la intertextualidad, el resultado de una historia tan poderosa era lo que más expectativa causaba. Baste recordar a Jesús, el personaje «secundario» de Ben-Hur, y la emoción que provoca estar sl tanto del destino del Mesías, aunque es de todos ya sabido el desenlace de la historia.

Aquí se ha escrito sobre los desaguisados que provoca la tendencia de Disney a edulcorar buenas ideas. Los vengadores, de Marvel, son el mejor ejemplo de esa pérdida de oportunidad de hacer bien las cosas. No obstante, la potencia de Rogue One… viene desde du origen en el guión escrito por Chris Weitz (Un gran chico, 2002) y el Maestro Tony Gilroy (la saga Bourne, 2002-2012), entre otros que desplegaron todas sus virtudes al meter duda sobre la sinceridad de algunos personajes, pero siempre siendo muy respetuosos de la ideas llevadas y traídas en los capítulos 1 al 7 de la saga Star Wars.

No obstante, y a diferencia de la anterior Episodio VII…, Rogue One… no es un compendio de «Grandes hits» para complacer a los fanáticos, sino que crea sus propia escala de valores y vuelve inmisericordes a los malos —refrendando la admiración por un monumental Darth Vader— y dubitativos, pero valientes a los buenos. Además de que hay una reivindicación de figuras que eran meramente accesorias, como C3PO, ahora con la presencia del entrañable K-2SO.

Rogue One: Una historia de Star Wars es el mejor ejemplo de que cuando Hollywood acierta, lo hace manera devastadora y no hay absolutamente ninguna industria de cine comercial en el mundo que pueda plantarse frente a ella.

Rogue One… es ya una de la mejores cintas comerciales en lo que va de la década y, tal vez, de los casi 17 años que tiene este siglo.

Rogue One: A Star Wars Story

Dirigida por Gareth Edwards

Felicity Jones, Diego Luna, Alan Tudyk

2h 14

B




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *