No es más que el fin del mundo

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Tiene tan sólo 27 años y algunos de sus seis largometrajes ya han ganado el premio del Jurado y el premio ecuménico del Jurado del Festival de Cannes; además de que han estado nominados para la Palma de Oro, el premio de la sección «Una cierta mirada», y la Cámara de Oro de dicho festival. Entonces, ya se le puede considerar el enfant terrible de la cinematografía mundial de esta década. Así, este nativo quebequés, de nombre Xavier Dolan, hace de las suyas en cuanto festival internacional de cine se presenta. Ya, en mayo de este año, hizo lo propio con su recién estrenada cinta en el Valle de Toluca, No es más que el fin del mundo, con la que se alzó con dos premios importantes.

De entrada, No es más que… cuenta con la participación de grandes estrellas de la cinematografía gala, sobresaliendo la consistencia de la correcta Marion ‘Dos días, una noche‘ Cotillard, la dinámica Léa ‘Chica Bond’ Seydoux y la siempre apabullante presencia de Vincent ‘Irreversible‘ Cassel; quienes rodean al que vendría ser su hermano, Louis-Jean Knipper, interpretado por el siempre sólido Gaspard ‘Yves Saint Laurent’ Ulliel, quien, después de más de 12 años de ausencia, regresa a la casa familiar para comunicarle a su alejada familia que está a punto de morir.

Con ese, aparentemente, simple planteamiento argumental, Dolan va deconstruyendo a cada uno de sus neuróticos, en extremo, personajes, quienes luchan por explicarse el regreso del Hijo pródigo, a partir del reclamo por una ausencia que, conforme se conoce la siempre tensa relación de los hermanos y la madre, se explica por sí sola.

Una vez más, el jovencito Dolan asfixia a sus personajes con cerradísimas tomas de éstos, que no necesariamente son big close ups, apoyándose en mamparas o dejando fuera de foco a los sujetos, para que sólo puedan verse claros cuando entren al campo de acción que define su estado anímico y así  reforzar el sentido dramático de su planteamiento inicial: la segura muerte del hermano atrapado, simbolizado por la de un ave que no puede escapar de la casa filial.

Teatro filmado, no. Al igual que en su excepcional Mommy (2014), Dolan da una cátedra de cómo se deben usar todos los medios del cine moderno para convertirlos en los elementos dramáticos de la que es ya una de las 10 mejores películas internacionales del 2016.

Juste la fin du monde

Dirigida por Xavier Dolan

Vincent Cassel, Marion Cotilliard

1h 37

B-15

Un padre no tan padre

Con una inteligente jugada de difusión previa en Cinépolis, la comedia familiar Un padre no tan padre se apoya en la solidez actoral del gran Héctor Bonilla y así armar un amable relato sobre don Servando, un octogenario quien, debido a su «fuerte» carácter, se ve obligado a vivir con un hijo al que, prácticamente, desconoce.

Sucede que Fran, el mencionado hijo, vive en comuna con un grupo de variopintos personajes que forman una familia con la que don Servando no estará de acuerdo.

Con un montaje pulcro y, a decir del propio realizador Raúl Martínez —en entrevista con quien esto escribe—, usando a San Miguel de Allende como un personaje más; Un padre no tan padre es una gentil forma de ese tipo de películas a las que en Hollywood se les conoce como feelgood movie.




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