Florence: La mejor peor de todas

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Muchos cineros (entiéndase quienes van mucho al cine, pero no lo aprecian como  expresión artística) tratan, desde hace ya muchos años, de menospreciar la enorme capacidad histriónica de la reputada actriz de Nueva Jersey, Meryl Streep; ellos siempre fallando, porque la mujer de 67 años sigue, con cada una de sus interpretaciones, demostrando que ya es una figura inevitable del cine universal.

En Florence: La mejor peor de todas, la sempiterna nominada a Mejor actriz para el Oscar reencarna la adorable figura de la mecenas cultural del Nueva York de los cuarentas, Florence Foster Jenkins, quien, al lado de su esposo, Saint Clair Bayfield (interpretado genialmente por un semiretirado Hugh Grant), realiza una incansable labor a favor de la difusión cultural entre la alta sociedad de la dinámica ciudad norteamericana.

Esa así que la antes maestra de piano decide retomar sus clases de canto, pues uno de sus sueños máximos es interpretar pulcramente las árias más famosas de la ópera; por lo que contrata al correcto pianista Cosmé McMoon (aquí encarnado por el Edipo judío de The Big Bang Theory, Simon Helberg), quien se topa con una sucesión de mentiras al estilo El traje nuevo del emperador, de quienes rodean a la entrañable Florence, quien habita, en términos musicales, en las antípodas del belle canto.

En efecto, las aventuras no pueden esperar a ocurrir cuando el mencionado pianista y el marido deben confabular una realidad inexistente para hacer feliz a la malograda cantante, a quien deben mantener alejada de gente con el mínimo sentido común o de quienes estén desinteresados en las bondades económicas de la mecenas, pues, en cualquier momento, pueden romperle el corazón al asomarle el mínimo atisbo de realidad.

Con un exuberante montaje compuesto por finos decorados y un elegantísimo vestuario, el excepcional gusto de uno de los máximos Maestros de la cinematografía británica, Stephen Frears (Philomena, 2013), aparece para hacer una muy fina crítica a las mentiras que giran en torno del poder económico, con un relato lleno de elegantísimos momentos de humor. Incluso, el realizador inglés hace todavía más increíble su narrativa, al dar cuenta de que prácticamente todo lo que relata sucedió y fue un éxito inesperado, salvo por la inocencia de la increíble Florence Foster Jenkins.

Cabe destacar que dicho tema ya había sido abordado, de manera más libre, en la deliciosa cinta francesa Marguerite (Xavier Giannoli, 2015), ya disponible en la plataforma Netflix.

Florence: La mejor peor de todas cuenta con cuatro nominaciones importantes para los Globos de Oro, entre ellas Mejor película musical o comedia y Mejor actriz; además de que, muy probablemente, recibiría nominaciones igualmente importantes en la próxima entrega del Oscar.

Florence Foster Jenkins

Dirigida por Stephen Frears

Meryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg

1h 51

B




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