Fuocoammare: Fuego en el mar

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La isla de Lampedusa es el punto austral de la península italiana, una región de no más de 20 kilómetros de tierra a donde llega la gran mayoría de los migrantes africanos; mujeres, niños y hombres degradados en su persona y conciencia por haberse jugado la vida en el océano para salvarse de una muerte casi segura causada la miseria, la devastación ecológica o la persecución política de las que son víctimas en sus hogares. Mientras esto sucede en el mar, Samuele vive su niñez encaminada a seguir los pasos de su familia de pescadores, acostumbrándose al sarandéo propio de las embarcaciones, para evitar el mareo; forjando resorteras de ramas cortadas por él mismo, conviviendo con su abuela cocinera de pasta con pulpo a la italiana y sorteando sus problemas de visión por ojo perezoso. Al igual que muchos habitantes de Lampedusa, y de Europa, Samuele es completamente ajeno de la tragedia que se le aproxima llegada del mar.

 Así, en Fuocoammare: Fuego en el mar, el portentoso cinefotógrafo convertido en realizador, Gianfranco Rosi, monta a una cuidadosa distancia de ambas realidades, la de los migrantes y la de Samuele, en uno de los mejores documentales vistos recientemente, el cual obedece puntualmente una de las máximas premisas de la cinematografía: Muestra, no digas.

 Rosi contrapone las felices andanzas de Samuele a la tristeza, el miedo y el dolor latentes en los rostros de los migrantes que, cual peces en red, son descargados de frágiles embarcaciones a punto de hundirse, de explotar o que ya van acompañadas de viajeros africanos en la huída y muertos. Navegantes que se cuentan por decenas de miles y a los que las asépticas autoridades italianas les deben dar una identidad, un registro que compruebe que existen y no murieron en vano al tratar de salvar sus miserables vidas.

 Como un caso inédito, Fuocoammare… ganó el Oso de Oro en la edición pasada de la Berlinale, la 66; de la que, por cierto, Meryl Streep fue presidenta de un jurado que seleccionó a esta cinta para encabezar el palmarés de los reconocimientos más importantes, como el de Mejor película, un rubro que, por lo general, premia a películas de ficción y no a documentales. 

 Fuocoammare: Fuego en el mar fue la propuesta de Italia a ser nominada al Oscar para la Mejor película de habla no inglesa. No obstante, no pasó los últimos filtros de selección, de la que la alemana Toni Erdmann (Mare Aden, 2015) se perfila como puntera en la preferencias de los miembros de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos.

Fuocoammare

Dirigida por Gianfranco Rosi

1h 54

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