Un monstruo viene a verme

1098

La máxima fábula sobre el sufrimiento infantil se da cuando el pequeño debe enfrentarse a su peor pesadilla: la de la muerte inminente de su ser más querido, que lo dejará a merced de sus otros peores miedos, el maltrato estudiantil constante de parte del bully que no dejará de golpearlo y humillarlo; la de la amenaza que representa la estricta mirada de una abuela que también lucha contra sus propios sufrimientos y demonios; además de muy alejada presencia de un padre que vale tanto como un cero a la izquierda y que sólo está ahí para dar palmadas en la espalda.

Así de emocionalmente dura se relata la historia de Conor, un jovencito amado en extremo por una frágil madre luchando por alcanzar la resiliencia de su enfermedad terminal, el cual se evade de esta inmisericorde realidad llamando, aparentemente sin proponérselo, a un enorme monstruo salido de un tejo plantado en medio del cementerio cercano, criatura que acude al grito de auxilio del pequeño para, a manera de sicológico y metafórico, darle la fórmula de encontrar la sanación al profundo dolor con el que debe cargar.

Para alcanzar su salud emocional, Conor deberá escuchar y comprender tres historias o metáforas que el monstruo le contará no sin antes violentarlo con sus rudas formas destructivas —de decostrucción— de la conciencia, del alma y de las cosas, ya descritas líneas arriba, que tienen ahogado el ánimo del pobre chico.

En Un monstruo viene verme, el que viene a ser el tercer largometraje del barcelonés cuarentón digno heredero del estilo Guillermo del Toro, Juan Antonio Bayona (anunciado ya como encargado de la siguiente entrega de la redituable saga de Mundo Jurásico), hace una muy digna adaptación de lo literario al cine por parte del también guionista Patrick Ness, quien tomando como base su propia novela —la cual viene de la idea original que la promotora de lectura, Siobhan Dowd, no pudo concluir—, para dar un fuerte golpe emocional y provocar ese preciso momento en el que el jovencito reconocerá que la vida es más dura de lo que se imagina.

Como lo hizo en su cinta anterior, sobre la tragedia de una familia que sobrevivió al tsunami del Océano Índico en el 2004 (Lo imposible, 2012), Bayona se apoya en el star system de Hollywood con las actuaciones de Felicity Jones (Rogue One…), Sigourney Weaver (Alien) y en la monstruosa voz de Liam Neeson (La lista de Schindler); pero sobre todo en el siempre excepcional trabajo del mexicano ganador de un Oscar por El laberinto del fauno (2006), Eugenio Caballero, quien como director artístico de la cinta crea un marcado estilo gótico propio del entorno de la realidad europea, sino también desborda la pantalla de imágenes a la acuarela cuando de ilustrar los relatos fantásticos del monstruo se trata.

Un monstruo viene verme tiene 12 nominaciones, incluyendo Mejor película, en los premios Goya que entregará la Academia Española de las Artes y Ciencias Cinematográficas, el martes 14 de febrero, en Madrid; y es la película que todos deben ver en el cine este fin de semana.

A Monster Calls

Dirigida por Juan Antonio Bayona

Lewis Mac Dougall, Felicity Jones, Sigourney Weaver

1h 48

B




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *