Rigoberto Perezcano reflexionó sobre la representación sexual de Carmín tropical

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  • La intención era abordar la intolerancia sin convertirse en un panfleto sobre el travestismo: Perezcano
  • A manera de thriller, la película cuenta la historia de una joven muxe que investiga un asesinato

Durante más de cuatro décadas, la comunidad muxe en Juchitlán -comúnmente aceptados como el «tercer género» de Oaxaca, hombres que se visten, se arreglan y se asumen como mujeres en la vida cotidiana- ha celebrado la vela de noviembre, atrayendo a reporteros, artistas y una variada asistencia cultural.

«Cada vez que yo iba a la festividad de la vela muxe, siempre veía que estaban filmando, pero filmaban siempre el mismo documental», aseguró Rigoberto Perezcano durante su charla en ciclo Conversando con nuestros cineastas, que tuvo lugar el 18 de mayo en la Sala 4 Arcady Boytler de la Cineteca Nacional. El cineasta mexicano intentó retratar a los muxes con un eje distinto en su segundo largometraje, Carmín tropical (2014).

La película narra la historia de Mabel, una joven muxe que regresa a su pueblo natal para investigar el asesinato de su amiga Daniela. La película se desarrolla en Juchitán, cuna de esta comunidad en Oaxaca. De acuerdo con Perezcano, la intención era realizar una fusión entre la supuesta tolerancia y los crímenes de odio que todavía padece esta comunidad.

El director comentó que, siendo originario de Zaachila, fue importante para él plasmar una historia que indagara en las diferentes identidades del pueblo zapoteca. «Siento que esta población desde hace muchos años tiene una visión futurista de como se debe de aceptar, de tolerar, de convivir a través de las preferencias sexuales».

Recurriendo a convenciones del thriller mezcladas con tintes de documental, Perezcano buscó abordar la intolerancia sin convertirse en un panfleto sobre el travestismo. «El punto medular de Carmín era hablar de la tolerancia, la intolerancia y, sobre todo, hablar de la posibilidad de aceptar a alguien que desea o que intenta parecerse a una sexualidad aceptada comúnmente».

Rigoberto Perezcano fue autodidacta antes de ingresar al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) que abandonó después de dos años. Su ópera prima fue XV en Zaachila (2000), que fue considerado el mejor documental en el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México. Con Carmín tropical recibió el Premio Ariel a Mejor Guion Original.




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