Dulces sueños en la Cineteca Nacional

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●  Marco Bellocchio regresa a la Muestra Internacional de Cine con la historia de un hombre incapaz de superar la pérdida de su madre

Con más de cincuenta años de carrera, Marco Bellocchio ha explorado sus temas predilectos desde numerosos ejes; sea el horror, la religión o la memoria (tanto histórica como familiar), el cineasta italiano regresa a sus obsesiones con frecuencia y, en su más reciente trabajo, le dedica la narración al duelo insuperable de perder a una madre. Basada en una novela de Massimo Gramellini, Dulces sueños intercala los recuerdos del protagonista, en donde aún podía sentirse cercano a su ser más querido, con su vida de adulto, cada vez más cercana a la crisis por una pérdida que nunca tuvo conciliación.

La sexta cinta de Bellocchio en presentarse en la Muestra Internacional de Cine —después de Salto al vacío (Salto nel vuoto, 1980), El diablo en el cuerpo (Diavolo in corpo, 1986), La hora de la religión (L’ora di religione, 2002), Buenos días, noche (Buongiorno, notte, 2003) y Sangre de mi sangre (Sangue del mio sangue, 2015)— podrá verse como parte de la sexagésimo tercera edición con funciones en la Cineteca Nacional del 21 al 26 de noviembre en la Sala 3 Fernando de Fuentes y en la Sala 10 Luis Buñuel.

Dulces sueños

Fai bei sogni, Italia-Francia, 2016, 134 min.

D: Marco Bellocchio. G: Marco Bellocchio, Edoardo Albinati y Valia Santella, basados en la novela homónima de Massimo Gramellini. F en C: Daniele Ciprì. M: Carlo Crivelli. E: Francesca Calvelli. Con: Valerio Mastandrea (Massimo), Bérénice Bejo (Elisa), Guido Caprino (padre de Massimo), Barbara Ronchi (madre de Massimo), Fabrizio Gifuni (Athos Giovanni), Linda Messerklinger (Anita), Dario Dal Pero (Massimo adolescente), Nicolò Cabras (Massimo niño). CP: IBC Movie, Kavac Film, Rai Cinema. Prod: Beppe Caschetto. Dist: Mirada Distribución.

Turín, 1969. La idílica infancia de Massimo se ve truncada a los nueve años por la inexplicable muerte de su madre. Treinta años después, tras convertirse en periodista, empezará a sufrir ataques de pánico. Mientras se prepara para vender el departamento familiar, Elisa, una doctora, intentará ayudarlo a enfrentarse a las heridas de su pasado. El veterano director Marco Bellocchio rememora los últimos cuarenta años de la historia italiana a través de un ir y venir entre la niñez del protagonista durante los años 60 y 70 y su adultez en los 90. De manera más directa y emotiva que en sus películas anteriores, el autor dibuja un mapa sentimental sobre temas como la pérdida y la familia.

Dulces sueños en los medios:

“El director siempre ha tenido una afición por las imágenes tenebrosas a cuadro, como fue evidente en su reciente historia de vampiros Sangre de mi sangre… Aquí, la soledad y el dolor de Massimo encuentran correspondencias visuales no sólo en varias figuras de Belfegor, Nosferatu y Caligari, sino en la atmósfera pavorosa del velorio de la madre, su ataúd en medio de la sala rodeado de dolientes vestidos de negro”.

Deborah Young, The Hollywood Reporter, 2016.

“A través de la cinematografía melancólica y expansiva de Daniele Cipri, Bellocchio salta constantemente de ida y vuelta en el tiempo, dividiendo en fragmentos lo que el libro presenta como un sólo flashback, y reuniendo las piezas del mosaico que es la vida de Massimo”.

Camillo de Marco, Cineuropa, 2016.

#EnLaOpiniónDe Jessica Oliva, de Cine Premiere

Consulta toda la información de la 63 Muestra Internacional en el micrositio:

http://www.cinetecanacional.net/micrositios/muestra63/

#63Muestra




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