Si hay tela, hay vestido

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Existe un debate que está invadiendo a muchos seguidores del séptimo arte, el cual pone dos posturas, los que están de acuerdo en que se sigan creando spin off de diferentes historias, así como secuelas y precuelas de lo mismo.

Tristemente en algunos casos, los productos parecieran más para darnos algo procesado, vacío y con la intención de quitarnos lo que hay en nuestros bolsillos.

Aunque en otros las historias y los mismos universos dan para crear una serie de películas de interminable duración o entregas seriadas.

El claro ejemplo, es la opinión que muchos tuvieron del spin off de “Star Wars: Rogue One”, el cual tuvo una mayor aceptación, que incluso “El Despertar de la Fuerza”.

Ya no hablamos de un contenido de cantidad, se busca la calidad dentro de los proyectos, algo que decir y personajes que nos atrapen.

La manera de lograr que un conjunto de agua sea rico, es por la profundidad, más allá de la longitud del lago en el que nademos.

La carga de simbolismo, de la mano con una buena construcción sonora y una historia que contar, se vuelve una orquesta cuya melodía queremos que no termine. 

Retomando el punto del spin off de Star Wars, para evitar los spoilers, solo podemos decir que muchas personas quedaron complacidos con el Darth Vader que en esa entrega se presentó, a pesar de las apariciones anteriores.

Bajo el entendido de este comentario, no dudamos que un sector del público quede atrapado con historias como las de Toretto (Rapidos y Furiosos) o Ethan Hunt (Misión Imposible), sin embargo su trascendencia no se asemeja ni un poco a la profundidad y aporte que puede tener un Alex DeLarge (Naranja Mecánica) o un Jack Torrance (The Shinning).

El punto no es crear por crear, es tener un mensaje y saber decirlo, teniendo en claro que queremos decir, hay mil maneras de transmitirlo.

 

José Mecatl “El Director”




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