Bellas por siempre

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La Cineteca Nacional en apoyo a la actriz, vedette y bailarina Wanda Seux, presentará el documental “Bellas de Noche” en beneficio de ella, que se encuentra en estado delicado de salud en el hospital de Xoco. Además de que es un pretexto para conocer este extraordinario documental que habla de una de las épocas dónde los centros nocturnos ofrecían espectáculos considerados para adultos con cierto prestigio, donde acudían políticos, empresarios y el “jet set” de esa época.

El documental “Bellas de Noche” (2016), la ópera prima de la cineasta María José Cuevas, es un retrato de la vida nocturna de los años 80 en la Ciudad de México. En esos años los espectáculos nocturnos eran representados por las llamadas “vedettes”, mujeres de cuerpos espectaculares, que bailaban y lucían el cuerpecito que dios y la silicona les proporcionó. El documental hace un recuento de cinco de estas bailarinas y su vida actual, algunas en franco deterioro físico y otras aunque conservan lo bellas hablan de esa época, sus fallos y sobre todo, la vida que nunca se detiene. Olga Breeskin, Lyn May, Rossy Mendoza, Wanda Seux y la Princesa Yamal son las protagonistas del documental y con una muy buena retrospectiva visual y sonora de su época dorada. Para ellas se vuelve un foro para hablar de la fama, la abundancia, sus triunfos pero también de sus excesos y fracasos. Sin ser un documental fatalista, la directora, que además pone en un buen lugar a las directoras de documental en México, hace una revisión de esos años en que la vida nocturna de la capital del país tenía cierto prestigio y ofrecía espectáculos para “adultos” sin ser una simple oferta de cuerpos y sexo como lo que ahora son los antros de table dance. Guardando la distancia entre un espectáculo y otro, las vedettes tenían cierto prestigio porque además eran llamadas a espectáculos televisivos y hasta películas convirtiéndolas en celebridades del espectáculo para adultos. Las vedettes eran así, celebridades respetadas que aunque lucían sus cuerpos semi desnudos y en muchas de las películas, casi todas sobre ficheras y albureros, aparecían completamente desnudas haciendo “porno light”, tenían prestigio y algunas, como el caso de Olga Breeskin, que no se prestaron nunca a ese tipo de cintas, sino al baile, espectáculo nocturno y a programas televisivos, eso si, sin dejar de mostrar sus atributos físicos y en el caso de ella, musicales ya que tocaba el violín de forma magistral. Sin embargo e inevitablemente el espectáculo nocturno siempre fue ligado a la delincuencia organizada, no olvidemos que para los años 80, también fue el comienzo de la narco cultura en la hoy CDMX, avalada por uno de los gobiernos mas corruptos del sistema político mexicano que atrajeron para la ciudad todo tipo de excesos, entre trata de blancas, prostitución y venta de estupefacientes, teniendo a los principales blancos de crimen organizado, precisamente los antros y las mujeres de los centros nocturnos. Así mismo, la vida nocturna también fue un festín para la corrupción política de esos años, tan es así que el entonces presidente de México, José López Portillo, tubo amoríos con una vedette de origen argentino, Sasha Montenegro, que después fuera su pareja. Es por eso que este documental tiene un valioso sentido histórico, porque retrata un estilo de vida lleno de excesos, sexo y música tropical.

Aunado a el valor histórico, la vida de estas mujeres, es una visión femenina del abuso sexual, intolerancia y desprecio por el que pasaron, pero también es un retrato de la solidaridad entre ellas y otras mujeres contemporáneas. En algunos momentos de la cinta se muestra a mujeres de la misma edad de las protagonistas aplaudiéndoles y festejándolas, mujeres que ahora dejan de verlas como símbolos sexuales y “quita maridos” y más bien como mujeres que admiraron por mostrar abiertamente su sensualidad y se dedicaron al espectáculo nocturno de aquellos años. La película es una pasarela de recuerdos y mujeres que nos muestran su dignidad y valor a pesar de haber sido objeto de abusos y vejaciones, muchas veces por políticos, empresarios televisivos o vividores que abusaron de su confianza y su poder económico del cual disfrutaron durante su vide en el espectáculo nocturno. Quizás aquí vale la pena la comparación de otro documental que retrata algo similar pero con un drama más profundo, “La Plaza de la Soledad” (2016) opera prima también de la excelente fotógrafa Maya Goded, y que al ir haciendo un poco la comparación, la vida de las protagonistas, aunque unas son sexoservidoras de clase humilde, tienen un común denominador: el abuso del sexo masculino. En ambos documentales se hace un recuento de sus vidas, por un lado el drama de no tener otra opción más que la venta de su cuerpo, en el caso de las sexoservidoras de La Merced y la por el otro la exhibición de su cuerpo en el caso de las vedettes. A fin de cuentas, en ambos casos, siguen siendo un objeto y es por eso el valor de estos documentales que como objetivo primordial se trata de la dignificación de estas mujeres.

El documental se presentará el próximo lunes 19 de febrero en la sala 7 de la Cineteca Nacionalcon un costo de $200 (doscientos) pesos en efectivo para la ayuda a la actriz y vedette Wanda Seux en beneficio para ella al 100%. Se contará con la presencia en la sala de las otras cuatro vedettes que aparecen en la cinta. Una buena causa y un pretexto para disfrutar de este vailoso documental.

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Por JuanMac

@ChipocleMac

Cinematlán, El lugar del Cine

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