FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GUADALAJARA 2018: LO MÁS SALTANTE

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POR: GONZALO “SAYO” HURTADO

A pocos días del final de la cita cinematográfica en Guadalajara, les presentamos un panorama con lo más saltante de las diversas secciones

PREMIO MEZCAL:

OCHO DE CADA DIEZ de Sergio Umansky: Visión del México urbano, preso de la delincuencia común, el sicariato y la corrupción a todo nivel. El director aborda con referencias al cine negro, un universo de desencanto, desesperanza y disconformidad desde la perspectiva de Aurelio (Noé Hernández), un modesto trabajador que ha perdido a su hijo, víctima de la acción de 2 sicarios en motocicleta, y Citlali (Daniela Schmidt), una prostituta atrapada por el medio marginal que la consume y que solo desea recuperar a su pequeña hija, que le fue arrebatada por su violenta ex pareja. La comunión que se desarrolla entre ambos sacraliza la búsqueda del amor y trae una luz de esperanza en un mundo dominado por la violencia, en el que ni siquiera la venganza se convierte en un bálsamo para sus penas sino la lógica sucesión de sus tragedias personales. Por momentos, aparecen imágenes reales de asesinatos y robos que terminan por delinear la descomposición moral que rodea a la pareja, que encuentra una perfecta correspondencia en una minuciosa puesta en escena, en la que los encuadres varían entre los planos abiertos que aluden a las imágenes de cámaras con crímenes reales y el intimismo que se va desarrollando entre la pareja.

 

RITA, EL DOCUMENTAL de Arturo Díaz Santana: En un país en el que la escena musical es dominada desde la institucionalidad del conglomerado Televisa, es más que saludable la presencia de voces disidentes en la música que se mantienen al margen de lo oficial y con no poco éxito. Así, el asistir a la historia de Rita Guerrero, desaparecida vocalista de la banda Santa Sabina, nos lleva a un viaje emocional no solo por la escena alternativa de ese México más testimonial y lejos de los reflectores, sino también a una fotografía de un país con lecturas sociales múltiples y reveladoras, y en el que el uso reiterado de un degradado archivo en video de 80s y 90s no hace sino darle color como documento generacional. La primera parte de la película aborda esta perspectiva, dando cuenta del contexto creativo alrededor de la banda, mientras que en la segunda, tras la consolidación y el éxito al margen de los canales oficiales, comienza el verdadero drama al dar cuenta de que la cantante es víctima de cáncer, quien a pesar de su penosa condición no renuncia a seguir expresando su espíritu rebelde e inconforme. Así pues, la historia y el derrotero de la banda termina echando numerosas claves para desentrañar el misterio detrás de una sociedad compleja y contradictoria por donde se le mire.

 

HERMANOS de Laura Plancarte: Pocas veces, los realizadores mexicanos incurren en una mirada a ambos lados de la frontera mexicano-estadounidense al momento de desnudar la problemática de los migrantes. En esta ocasión, la directora se ha tomado el trabajo de dar forma a un mosaico de testimonios que dan cuenta tanto de la dimensión del problema con aquellos mexicanos que desde la pujanza y el esfuerzo o la tranza y el narcotráfico, han consolidado sus vidas para bien y para mal con no pocas penurias, las que tienen su debida correspondencia en los dramas de sus pares gringos, que entre el desempleo y las hipotecas viven en carne propia el derrumbe del sueño americano para establecer un recorrido de doble vía que da cuenta de los temas que acercan y contraponen a ambos grupos, presas de una realidad económica cuyo principio y fin arroja sus raíces en las diversas administraciones estadounidenses. Los testimonios resultan más que reveladores y en varios casos. esbozan perfectamente la posición de ambos grupos frente al racismo, la condición de “ser blanco” en un mundo real y el deseo por una vida mejor desde ambas perspectivas.

 

COMPETENCIA DE FICCIÓN IBEROAMERICANA: 

ALANIS (Arg) de Anahí Berneri: Ya habíamos tenido oportunidad de disfrutarla en el Festival de San Sebastián, donde se hizo de los premios a mejor dirección y mejor actriz para su protagonista, Sofia Gala. Aunque muchos podrían catalogarla de oportunista por tratar descarnadamente la vida de una joven madre prostituta en el Buenos Aires más marginal, lo cierto es que a lo que asistimos es a la visión de una mujer luchadora, que sin importar las condiciones de pobredumbre en las que se desenvuelve, solo desea desempeñar su rol de madre más allá de la censura moral a su quehacer, del cual se ve atrapada debido a una sociedad que no le brinda oportunidades y en la que ella ha aceptado el rol más, no el sometimiento. Alanis se encuentra con todo tipo de obstáculos tanto del lado legal como ilegal, sin embargo, la conciencia sobre su deber se antepone a cualquier otro imperativo más allá del sobrevivir a su violento medio, ya que lo que resulta innegable es que es una luchadora. Su chance a ganar a mejor actriz aquí es inmejorable.

 

WIÑAYPACHA (Per) de Óscar Catacora: El ocaso de una cultura que se pierde entre el olvido y la indiferencia no podría estar mejor simbolizado en esta historia sobre una pareja de ancianos campesinos, condenados al abandono y la muerte en una localidad solitaria y perdida de los Andes peruanos. Rodada en idioma aymara (la segunda lengua indígena del Perú), Wiñaypacha se nutre de la cosmovisión andina y su adoración de los elementos y los apus o espíritus de las montañas, para establecer el fin de un ciclo vital en el que la naturaleza parece ensañarse con el hombre, pero no hace sino dejar en claro su posición de elemento dominante al que pesa más desafiarlo que entenderlo y respetarlo. La atemporalidad de la historia deja en claro una condición que por décadas ha dominado a las poblaciones indígenas, víctimas de la indiferencia por las políticas gubernamentales y a la falta de un acervo que preserve su valioso legado. A pesar de los imponentes paisajes de la sierra de Puno, la fotografía no se pierde en una visión preciosista y más bien ofrece un contraste entre la naturaleza y el drama que le toca vivir a sus protagonistas.

 

LA DEFENSA DEL DRAGÓN (Col) de Natalia Santa: Tres solitarios y maduros amigos habitan en el lado más melancólico y tradicional de Bogotá, aquel en el que los recuerdos y la escasez de elementos que aluden a la modernidad parecen haber creado una dimensión paralela de la que han hecho su refugio vital. Sin embargo, el paso del tiempo comienza a resquebrajar su bucólico mundo, comenzando a aflorar a su alrededor señales que dan cuenta que su momento podría estar llegando a su fin. De todos ellos, es Samuel (Gonzalo de Sagarminaga), un jugador de ajedrez, quien parece más consciente de su autoexilio al haber renunciado a diversas facetas del mundo moderno para volcarse de lleno a su principal afición y mantenerse con trabajos menores. Sin embargo, los hechos recientes pronto comenzarán a hacer mella en su coraza emocional para hacerlo consciente de la naturaleza de su conocimiento, su legado y la importancia de tender puentes.

 

COMPETENCIA DE DOCUMENTAL IBEROAMERICANO:

ESTADO DE EXCEPCIÓN (Bra) de Jason O´Hara: Minucioso trabajo de edición que pone de manifiesto las lamentables consecuencias que trajeron tanto para comunidades indígenas albergadas en una casona-museo a pocos metros del estadio Maracaná y numerosos miembros de favelas, desalojados a la fuerza por el gobierno debido a los preparativos para la Copa Confederaciones 2013, el Mundial de fútbol Brasil 2014 y las Olimpiadas de Río 2016. Con la excusa de traer mayor modernidad, turismo y mejora de vida en Brasil y bajo el paraguas de eventos tan importantes, sale a relucir la corrupción empresarial y pública que impone su deseo de expropiación amparada en la popularidad del deporte rey. Lo cierto es que las condiciones económicas y sociales no eran las más propicias para la realización de dichas competencias, siendo testigos de la desigual lucha entre civiles y gobierno por salvar sus viviendas. En el caso de los indígenas, su historia saca a relucir metafóricamente la contradicción que supone la perdida ancestral de dichas culturas en el contexto del Brasil moderno. Sin embargo, la sufrida lucha de todos los grupos encuentra resonancia en la secuencia que sigue a las justas deportivas, coronada por la estrepitosa derrota del “Scratch” por 7 a 1 contra Alemania en las semifinales del mundial, otorgando un sonoro cachetazo a la soberbia del hincha que sufre con su selección pero no cede un  ápice de emoción al costo social que supone realizar semejantes eventos en tiempos de crisis.

 

ROBAR A RODIN (Chi) de Cristóbal Valenzuela: El robo de la escultura el “Torso de Adelé” del Museo de Bellas Artes en Santiago de Chile en 2005, da pie a este documental que encuentra en el autor del robo, un estudiante de arte sin antecedente policial alguno, un estrambótico sujeto que pudo sustraer la pieza en medio de un vacío en la seguridad del recinto que permitió que la misma estuviera al alcance de la mano de cualquiera. Lo siguiente invita tanto a la especulación como al delirio, ya que el muchacho proclama que no tenía motivación criminal sino realizar una “acción artística” que motivara reflexión. Al profundizar en la personalidad del sujeto y acudir a la opinión de expertos y curadores, lo que termina saliendo a la luz de todo ese cúmulo de hechos y opiniones, es un cuestionamiento al arte moderno, una reflexión sobre el origen de los museos en torno al robo y una invitación al absurdo que por un momento nos hace suponer que estamos ante un falso documental.




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