“WIÑAYPACHA ES UN POEMA SOBRE EL HOMBRE DEL ANDE”

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POR: GONZALO “SAYO” HURTADO

Conversamos con Óscar y Tito Catacora, director y productor, respectivamente, de este drama peruano rodado en idioma aymara y que viene presentándose en la competencia iberoamericana de ficción en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Una pareja de ancianos campesinos queda a su suerte en una región inhóspita de los andes peruanos. Sin esperanza alguna, salvo el recuerdo de un hijo que se marchó a la ciudad hace muchos años, los esposos sufren no solo la desolación y el abandono, sino las consecuencias del clima local, que poco a poco va mellando en el animo de ambos, mientras sus dioses parecen haberlos abandonado. Esta producción de los hermanos Catacora, que ya he tenido recorrido por los festivales de Lima, Mar Del Plata y Punta Del Este, no se irá con las manos vacías del Festival de Guadalajara, ya que durante la entrega de premios paralelos el día jueves 15 de marzo, se hizo del Premio FEISAL (Federación de Escuelas de la Imagen y del Sonido de América) y ya tiene fecha de estreno en Perú el próximo 19 de abril. A continuación, la conversación que tuvimos con sus realizadores en el Centro de Artes Escénicas, sede central del festival.

GONZALO HURTADO: ¿Cómo se animaron a recrear una historia como esta de abandono e indiferencia?

ÓSCAR CATACORA: En realidad, Wiñaypacha es una especie de poema sobre el hombre del ande. No he visto películas peruanas ni de mi zona en particular que tengan referencia con este tipo de contenido. Entonces, creí importante contar una historia con estas características y así es como surgió. La premisa básica se da cuando en la localidad de la que yo provengo, voy haciendo trabajos audiovisuales y conociendo adultos mayores que son abandonados en los campos y en grandes extensiones de tierra. Yo me acercaba a ellos y les preguntaba por sus hijos y me decían que se habían ido a las ciudades y que muy pocas veces volvían a visitarlos. Algo similar me pasó alguna vez en mi niñez cuando vivía con mis abuelos. La historia parte de ahí.

GH: El asistir a la muerte de estos ancianos es casi como ser testigo de la muerte de una cultura…

OC: Así es. Durante el rodaje había algo que empezaba a sincronizarse, como si los protagonistas (Huillca y Pacsi) fueran la naturaleza y el hijo nos representara a nosotros, es decir, como si la naturaleza nos estuviera esperando siempre, sin guardar rencor, a la población, que somos quienes la maltratamos y, en consecuencia, responsables de fenómenos como el cambio climático. Por ejemplo, el cerro que se ve en la película, es un nevado que poco a poco se ha ido descongelando debido a la contaminación. Como tú dices, Wiñaypacha alude a la muerte de una cultura y esperamos que eso  no suceda.

GH: Pareciera como si la naturaleza se ensañara con tus protagonistas como para marcar el fin de un ciclo…

OC: El tiempo y la vida son cíclicos. Uno nace y muere. Pero también hay un tiempo en el que hay que hacer algo por la naturaleza. Huillca y Pacsi representan eso. Cuando hablamos como si la película forzara el hecho que la naturaleza es cruel, yo no lo creo. Es más bien el hombre quien trata de alterar a la naturaleza. Por eso creo que ella no se ensaña con nadie.

Óscar Catacora, director de Wiñaypacha

GH: En términos de logística, ¿como organizaron la producción en un lugar tan agreste?

TITO CATACORA: Tuvimos la oportunidad de trabajar en la comunidad de Pacaje en la provincia de Macusani. El equipo técnico tuvo que adecuarse a la naturaleza del lugar. Los miembros son todos de la zona y no son necesariamente profesionales, pero para eso tuvimos previamente que capacitarlos, asignarles sus funciones y cumplieron adecuadamente.

GH: ¿Fue complicado llegar a encontrar a sus dos protagonistas?

TC: En esa parte si hubo cierta dificultad. Prácticamente nos tomo un año encontrar a los actores. Por el hecho de requerir personajes mayores de 80 años, era obvio que sus hijos de oponían y así perdimos muchas posibles opciones. Insistimos muchos y ofrecimos garantías de salud debido al clima de la zona y finalmente pudimos tener la aprobación de una pareja y de su familia.

GH: ¿Cuanto tiempo de grabación les demandó esta historia?

TC: El rodaje en sí nos tomó 40 días, lo que nos obligó a instalarnos en esa zona altoandina y hacer un trabajo continuo con un solo día de descanso los domingos.

Tito Catacora, productor de Wiñaypacha

GH: Otro aspecto curioso es la atemporalidad. Wiñaypacha podría ocurrir ahora o hace 50 años, como si el drama trascendiera al tiempo…

OC: Exactamente. En la producción queríamos establecer un tiempo determinado, pero luego pensamos que mejor no y decidimos que estas personas vivieran en un vacío que trascendiera a él.

GH: La película fue rodada en la sierra de Puno. ¿Han tenido oportunidad de visionarla a la gente de esa localidad? Hay que tener en cuenta que el cine regional peruano tiene mucha interacción con la población, pero no son comunes propuestas como la tuya…

OC: Hay 2 cosas que habría que resaltar. Nosotros al momento de concebir la película, yo -como director- quería desarrollarme y hacer un cine que me gusta y que quisiera ver en pantalla. Por eso, Wiñaypacha la trabajé con planos largos y con una propuesta diferente y siento que cumple ese objetivo. Hay muchos críticos a quienes les ha gustado y de esa parte me quedo satisfecho. Hay otro aspecto y es que la película ha sido hecha para que la población se vea reflejada al verla en su propio idioma y sin subtitulación, ya que muchos pobladores de esa zona no están tan acostumbrados a ello.

GH: Los paisajes naturales también cumplen un rol fundamental en la película, ya que su belleza contrasta con el drama de los protagonistas…

OC: Era complicado no dejarse llevar por la fastuosidad del escenario ya que no queríamos hacer una película paisajista, sino que estas vistas fueran un personaje más y se convirtieran en un recurso narrativo dentro de ella y creo que lo logramos.

GH: ¿Cómo se manejo la producción en términos presupuestales?

TC: En sí, la obra ha sido posible gracias al apoyo que otorga el Ministerio de Cultura del Perú y la Dirección del Audiovisual, la fonografía y los nuevos medios (DAFO), ya que esa ayuda ha cubierto prácticamente casi todo el presupuesto de esta película. Yo no quisiera hablar de cifras totales, porque siento que más que un valor económico, hay aquí uno cultural y artístico.

GH: ¿Cómo han sentido la recepción del público aquí en Guadalajara?

OC: Me gustó mucho la participación de los asistentes al final de cada proyección, así como de los periodistas y críticos. Ellos se han sentido identificados y han reconocido el valor de nuestra propuesta cinematográfica. Yo me sentido encantado de escuchar sus comentarios y opiniones.

GH: ¿Ya están pensando en una nueva propuesta?, ¿les gustaría ingresar al cine de género o quieren seguir recogiendo estas tradiciones andinas?

OC: Yo creo que un realizador debe tener un trabajo diverso y no debe quedarse encerrado en un solo género. Es bueno aventurarse a nuevos espacios no solo en ficción, también en documental.

*Al día siguiente de realizada esta entrevista, se hizo el anuncio del palmarés en el que Wiñaypacha obtuvo los premios de Mejor Ópera Prima y Mejor Fotografía en la la competencia Iberoamericana de ficción.




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