ANAHI BERNERI, DIRECTORA DE ALANIS: “EN EL CINE, DECIR PROSTITUTA Y MADRE PUEDE SER UNA MALA FRASE”

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Desde su presentación en la edición 2017 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, la producción argentina Alanis de Anahí Berneri, se alzó con los galardones de mejor directora y mejor actriz para su protagonista, Sofía Gala (hija de la recordada vedette Moria Casán), marcando el camino de una película apreciable tanto desde su empaque artìstico como por su contundente lado político al mostrar el devenir de una prostituta que lucha por salir adelante en un turbulento Buenos Aires. A continuación, la charla que tuvimos con la directora en Donostia, cuya producción alcanzó 3 nominaciones en la última edición de los Premios Fénix.

POR: GONZALO “SAYO” HURTADO

No es casual el que Alanis se haya metido en la competencia oficial en San Sebastián y haya esquivado ese nicho de élite que es Horizontes Latinos, que tiene una de las mejores curadurías de cine latinoamericano en festivales europeos. Si cumpliò ese propósito es gracias a la universalidad de su propuesta que va más allá del mero ámbito regional en el que se desarrolla, con una historial de una dureza que no resulta ni forzada ni caprichosa, sino que termina siendo un fiel reflejo d la vida de una luchadora en clave marginal. Ya desde que conocimos la obra de esta directora en 2010, cuando presentó Por tu culpa en el Festival de Lima, nos quedó claro la dimensión de su visión del cine y el feliz presente no hace sino confirmar su natural crecimiento. El éxito obtenido en España lo replicó luego en México, cuando en el Festival de cine de Guadalajara de este año obtuvo los mismos galardones, además de tener presencia en galas iberoamericanas como los Platino y los Fénix.

GONZALO HURTADO: Un tema como el que trata Alanis, sobre marginalidad y prostitución, implica siempre caminar sobre una línea muy delgada. ¿Cómo te acercaste a él?

ANAHÍ BERNERI: Es la primera vez que hago un largometraje sobre una idea que no es mía y que es casi por encargo. Surgió como un cortometraje de una asociación de directores a la que pertenezco (www.pcicine.com) y que me convocaron para que realizara. El guión mezclaba la idea de trata con prostitución y , en principio, dije que no porque no tenía una posición tomada respecto a este tema, pero por otro lado sabía que aquí había un error y que había un tema que tratar. En los últimos años, el gobierno argentino emparentó el tema de prostitución con el de trata con el slogan: “Toda prostituta es víctima de trata”, con lo cual anula toda voluntad de las mujeres sobre su cuerpo y de cualquier decisión al respecto.

Alanis se comenzó a construir alrededor de un personaje que fuera digna, que tuviera decisión y que no esté vista como una víctima. Por supuesto, ella decide entre opciones muy acotadas que tiene para sobrevivir junto a su pequeño hijo, recibiendo una persecución institucional desde el lugar donde ella atiende, que es un privado donde  vive y ejerce la prostitución junto a otras mujeres. Un día, agentes municipales irrumpen en el lugar haciéndose pasar por clientes, y les piden una habilitación como casa de masajes o spa que ellas no tienen, lo cual te habla de un tipo de corrupción. Nosotros investigamos con muchas asociaciones de prostitutas, de ex prostitutas, de mujeres que buscan la abolición de la prostitución luego de haberse prostituido y de mujeres que buscan legalizarla como trabajo. Yo creo en la libertad y la voluntad de las mujeres, pero también debe haber, de alguna manera, un gobierno y un estado que las proteja. De esta forma, en la clandestinidad, sientes que están más vulnerables.

El autor de la nota con la directora Anahí Berneri.

GH: La prostitución es recurrente en el cine argentino, aunque no siempre las películas resulten logradas. ¿Tuviste oportunidad de revisar otras obras de tu país al respecto?

AB: La verdad, la última película sobre eso que yo recuerde es Tacos altos (1985) de Sergio Renán, y que es un master en prostitución.

GH: Yo tenía más en la cabeza La mosca en la ceniza (2009) de Gabriela David…

AB: Pues sí. También tienes María y el Araña (2013) de María Victoria Menis y ahí se ve claramente lo de la trata. Yo quería hablar más de prostitución y corrernos de ese lugar donde la mujer es engañada y victimizada. Yo quería más bien a un personaje que elige la prostitución entre pequeñas opciones que tiene para sobrevivir.

GH: …lo que se percibe en Alanis, más allá de la crítica moral o ética de cada quien, es la reivindicación de la protagonista desde su condición de luchadora…

AB: Para mí no hay nada criticable. La hipocresía moral acerca de lo que ella hace y no hace con su cuerpo, a mí me tiene sin cuidado y desde ese lugar lo planteamos en la película. La idea también era trabajar con el cuerpo de una mujer que está en crianza, que está amamantando y que es madre y también prostituta. En nuestra investigación hablamos con muchas mujeres y  lo que descubrimos es que su mayor temor es que les quiten a los hijos. De hecho, las amenazan con eso. Por otro lado, ni la familia cree que una prostituta puede criar un hijo porque es un mal ejemplo. Ahí es donde se juega la moral.

Sofía Gala, protagonista de Alanis

GH: El otro aspecto, es que Alanis vive en un mundo en el que la prostitución parece ser su única alternativa…

AB: Es cierto, ella tiene muy pocas opciones. Yo creo que ninguna mujer debería prostituirse por necesidad. Si ella no se dedica a otro trabajo es porque no sabe hacer otra cosa y si lo hiciera, recibe explotación y condiciones laborales que no le convienen en absoluto.

GH: En tu opción fotográfica, manejas mucho la toma fija con movimiento interno e incluso encuadres que explotan un tercio de la imagen…

AB: Yo creo que fue parte del diseño de producción. Yo no tenía muchas ganas de trabajar con planos fijos, quería que fuera una película de actuación que tuviera libertad y verdad, ya que todo ocurre en tres días y el manejo del tiempo debía ser cuidadoso y verosímil. No hay movimientos de cámara y, sin embargo, siempre percibes que el personaje no se detiene nunca en medio de sus disyuntivas. Las locaciones fueron muy a lo documental, muy naturales, y no siempre tenían el espacio suficiente. Por eso trabajamos con imágenes en espejos para ampliar el encuadre y de alguna manera ir deconstruyendo el cuerpo de Alanis, además de utilizar muchas marcas en el espacio para componer el plano en relación al encuadre. La cámara siempre está a la altura del pecho de la protagonista, ya que casi siempre está cargando a su hijo. En mis últimas 3 películas, lo que he hecho es un storyboard fotográfico con todos los encuadres de la historia y trabajo de esa forma. Me parece que Alanis tuvo una puesta en escena que jugó más con lo pictórico y escondiendo lo esteticista y preciosista.

GH: A pesar del feísmo de la imagen, hay momentos que resaltan (como cuando Alanis le da de lactar a su hijo) y que denotan una construcción estética que sobresale en momentos como ese…

AB: Nosotros nos adaptamos mucho al niño y cada vez que pedía teta o planteaba cualquier tipo de acción o comentario en la escena, la premisa es: hay que seguir rodando. Si uno va en contra de un niño en un set, va perdido. Aparte, ellos saben más del juego dramático que nosotros, a esa edad no son conscientes de la cámara, con lo cual todo lo que hacen es verdad. Ya después, es opción de uno decidir que va y que no va en la película. En cuanto a la concepción estética, hay una idea de darle una supremacía al cuerpo y no al primer plano y a la cara de Sofía. La verdad, ella fue genial para el proyecto porque le aportó mucho de humor y de picaresco y tiene una sensibilidad y una disociación mental que yo admiro en actrices como ella.

GH: Desde las decisiones de casting también quedaba claro que querías evitar trabajar con famosos para darle más sentido de realidad a tu historia…

AB: Sí, mirá, el casting empezó siendo parte de los socios de la asociación de actores que me convocó, así que elegí en base a una bolsa de trabajo y así comenzó. Luego, fueron 2 días de rodaje que tomó ese cortometraje y entonces nos dimos cuenta que nos encantaba porque había un personaje que funcionaba muy bien y decidimos seguir trabajándolo. En 2 meses ya había un guión de largometraje y en cuatro ya estábamos listos para filmar. Bueno, es una película financiada por nosotros, de modo que rompimos todos los chanchitos y sacamos todos nuestros ahorros y después conseguimos el apoyo del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales). Es una película que nos encontró a nosotros y no nosotros a ella. Lo mismo nos pasó con la investigación al averiguar sobre estas mujeres. Es una película urgente y es la más política que yo haya realizado.

el polémico afiche de Alanis

GH: Cuando llegas a San Sebastián tú no tenías idea si ibas a estar en la sección de Horizontes Latinos o en la Competencia Oficial…

AB: La verdad, el 2016 estuve de jurado en la competencia oficial, en ese momento recién había terminado de filmar y ya estaba en el montaje, cuando me lo encuentro a José Luis Rebordinos, director del festival, y me pregunta si ya había filmado y le digo que sí, pero que era una película muy chiquita y que seguramente no le iba a interesar. Ese fue mi comentario. “Bueno, no sé, vamos viendo. Falta mucho para la próxima edición”. Y así se fueron dando mágicamente las cosas para que yo estuviera aquí en San Sebastián en lo que es ya mi tercera participación. Estoy feliz de estar en un lugar al que yo ya siento una particular pertenencia.

GH: ¿Qué opiniones has tenido en Argentina de parte del público femenino?

AB: Las asociaciones de mujeres meretrices se han acercado a nosotros y ellas se han interesado en difundir la película y me la han pedido para mostrarla en el interior del país, han venido al estreno y fue realmente muy conmovedor el cómo la recibieron. Por supuesto, también he escuchado historias terribles de mujeres que han sido engañadas y victimizadas y que sienten que es lo peor que les ha pasado en la vida. Creo que tiene que haber libertad individual y que tiene que haber opciones. Sin embargo, la mayor estigmatización viene más de afuera que de ellas mismas. Por ejemplo, nos pasó con el afiche y es que muchas cadenas de cines no nos dejaban colgarlo porque decían que atentaba contra la familia. Ellos ven a una mujer amamantando a un bebé y con una mirada lasciva. Claro, en la televisión está muy bien ver a mujeres desnudas en programas sexistas, pero en el cine decir prostituta y madre, puede ser una mala frase…

Directora Anahí Berneri y actriz Sofía Gala, galardonadas en San Sebastián 2017. Foto: Gonzalo Hurtado




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