Distancias cortas

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En Distancias cortas (Alejandro Guzmán, 2015), lograda y agridulce ficción de comedia negra mexicana, el espectador se encuentra con la singular figura de Fede, un hombre con obesidad mórbida que vive en la soledad, salvo por las esporádicas y tensas visitas de su hermana, Rosaura, esposa «castrante» del cuñado buena onda, Ramón.

No obstante, la repetitiva y extenuante cotidianidad de Fede se ve alterada cuando encuentra un rollo fotográfico de película 110, por lo que decide volverse fotógrafo; pero, antes, debe trasladarse varias cansadas cuadras en pos del revelado del rollo que le catapultará su afición. Allá, en la tienda fotográfica, el enorme personaje se encontrará con Paulo, una especie de medio nini al que le despierta gran curiosidad, por lo que el dependiente del negocio decide acompañar a Fede en su, aparentemente, poco significativa vida.

En esta extraña misión de autodescubrimiento, el cuñado Ramón se verá involucrado para, al lado de Paulo y del descomunal Fede, que cada uno aprenda, a su muy particular manera y forma de ver la vida, a domar los demonios que los tienen anclados en una triste vida que, podría decirse es igualmente de poco significativa como la de Fede antes de decidir darle un vuelco como aficionado a la fotografía.

Cine para llevar se entrevistó con el productor ejecutivo de Distancias cortas, Rodrigo Milanesi, quien arrojó más luz sobre la descrita obra que ya había sido estrenada en algunos festivales, entre ellos Tlanchana, en Metepec, estado de México; donde fue del gusto de la poquísima gente que acudió a verla de primera intención.

¿De dónde viene esta historia tan fascinante? ¿Es una anécdota?

—El personaje nace de la imaginación de Itzel Lara, que es nuestra guionista, un poco basada en un par de familiares que ella tuvo y que padecían una enfermedad que les impedía desplazarse o moverse con facilidad: O sea, si tú quieres ir al baño o a servirte algo a la cocina o a tomar agua, de pronto, desplazarte a la cocina, suponiendo que estás en tu habitación, les costaba alrededor de 15 ó 20 minutos para llegar a su objetivo. Eso es porque les resultaba muy doloroso poder moverse, caminar… Y esto, a ella (la guionista), la tocó de manera muy profunda y, justo, quiso escribir una película sobre este evento. Pero no quiso abordar la enfermedad directamente y encontró muchas similitudes en las personas que sufren obesidad mórbida. El nombre de Distancias cortas, justamente, viene de esto: una distancia que parece, relativamente, muy corta, pero para una persona que sufre de obesidad es, en realidad, una distancia muy larga. Entonces, de ahí nace Federico Sánchez, que es este hombre de más de 200 kilos que vive atrapado, antes que nada, en su cuerpo y en las cuatro paredes de su casa, porque es un tipo que lleva encerrado 10 ó 15 años. Y eso es, un poco, lo que le sucede a estas personas que sufren de obesidad mórbida: les da pena salir, les da miedo exponerse y que la gente los vea y que la gente los juzgue, porque se ríe de ellos. Entonces, ellos prefieren mantenerse en el anonimato. Son personas que, si tu vas a sus casas, no tienen espejos, no les gusta ver su realidad…

Distancias cortas aborda a una persona de más de 220 kilos que un día se encuentra un viejo rollo de 110, muy popular en los ochentas, y le da mucha curiosidad saber qué imágenes tiene y eso sirve como motor para que él pueda salir por primera vez de su casa en 10 ó 15 años. Él se arriesga a que el mundo lo juzgue o lo vea, con tal de saber qué hay en ese rollo. Es una historia muy sencilla sobre la amistad. Porque, a partir de este suceso, Federico empieza a conocer a otra gente, empieza a relacionarse con un mundo con el que no ha tenido mucho contacto.

Es una película encantadora. Emocionante. Conecta con el corazón de la gente.

¿Representó algún tipo de dificultad extrema la filmación de la película, debido a las características del personaje…?

—No batallamos tanto.

Creo que tuvimos más problemas con el lugar en el que filmamos, una vecindad abandonada justo al lado de Gobernación (en la Ciudad de México): preciosa, bellísima. Como ya habían desalojado a todos los inquilinos, teníamos todo el espacio para nosotros, pero digamos que lo que teníamos en contra es que se estaba viniendo, literalmente, abajo. Filmamos en época de lluvias, era prácticamente el Titanic, teníamos el agua hasta los tobillos.

¿Y Luca (Ortega)…?

—Independiente de alguien que sufre obesidad mórbida. Luca, que es la persona que interpreta al personaje, es un tipo bastante movido y creativo —es baterista de la banda de rock San Pascualito Rey—, él no tiene ningún problema con su cuerpo, todo lo contrario del personaje, y es una persona muy activa y muy dinámica. No tuvimos problema con la cuestión actoral.

Distancias cortas tuvo una breve presentación en el marco de la muestra (showcase) de estrenos de cine mexicano para el 2017 por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía. Desafortunadamente, y a pesar de haber ganado el Ariel a la Mejor actriz de cuadro —para Martha Claudia Moreno— y de tener otra nominación como Mejor ópera prima.




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