AVENGERS: ENDGAME

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POR: GONZALO “SAYO” HURTADO

Y tras un estreno que canibalizó la taquilla y significó el fin de algunos desafortunados títulos que pretendieron secundarla, Avengers: Endgame cerró la saga que por siete años tuvo en vilo a los seguidores de los superhéroes de Marvel.

No se puede negar que más de uno deseaba ver en el cine y con los efectos especiales adecuados a estos personajes que en los 60s llegaron a la televisión en una versión que parecía de cartón/piedra. Ante una terrible crisis financiera, la compañía Marvel echó mano en los dosmiles de su patrimonio editorial para salvarse de la ruina y así los clásicos personajes de Iron Man, Hulk, Capitán América y Thor poblaron la pantalla grande en un derroche de merchandising que llegó hasta el hartazgo.

Iron Man / Tony Stark (Robert Downey Jr.)

Así, tras la presentación de todo su mundo en historias individuales que se iban entrelazando con la saga de Avengers, la lucha de los intrépidos personajes por impedir el triunfo del villano intergaláctico Thanos (Josh Brolin) para dominar el universo gracias al poder de las seis Gemas del Infinito, tuvo un mal sabor de boca en el final de la entrega anterior, Avengers: Infinity War, en la que el perverso ser consiguió su propósito y con ello vino la desintegración del 50% de la población mundial (con Vengadores incluídos).

En este cierre de la saga hay cosas que celebrar y otras que no tanto. El tono inicial de la película en su primera media hora es de desconsuelo y amarga melancolía. Es el momento en el que los personajes viven sometidos entre la rabia y la resignación, ya que si bien algunos tienen el propósito de revertir las cosas, otros como Tony Stark (Robert Downey Jr.), ya han iniciado una nueva vida en familia y no quieren perder esa nueva ilusión que han conseguido y que los confronta con los otros miembros, especialmente el Capitán América (Chris Evans), blanco de las culpas del fracaso de la misión anterior. Es precisamente ese tono íntimo el que le da más verosimilitud a la historia por la manera como cada Vengador es expuesto en sus más cotidianas debilidades, a diferencia del abuso del humor en el episodio anterior, donde la chacota desdibujaba cualquier intento dramático (la integración de Los guardianes de la galaxia, acentuó ese aspecto).

Thor (Chris Hemsworth)

Así, cuando surge la opción de restaurar el orden de cosas a partir de que el equipo se divida para hacer saltos en el tiempo gracias a una iniciativa de Ant/Man (Paul Rudd) y hacerse de las gemas en un espacio/tiempo anterior al de Thanos, la historia cobra nuevo vigor y las estrategias a las que da lugar esta fórmula se convierten en el soporte de la acción, lo que nos pone en escenarios múltiples que son una suerte de mirada general al universo Marvel, provocando momentos de humor negro y situaciones de absurdo bastante logradas por las desinteligencias que suelen ocurrir y que nos remiten incluso a la segunda entrega de Volver al futuro, solo que con un tono de aventura de acción predominante, lo que permite también rescatar a héroes y villanos que habían quedado un tanto postergados, o incluso, la posibilidad que los Vengadores se encuentren con sus réplicas del pasado. Pero la suma de todos los desencuentros también tendrá su cuota de tragedia. Así, la trama se entrega por completo a una misión en varios frentes de cara a lo que será una batalla final.

Del lado de los personajes, hay que destacar que tanto Iron Man como el Capitán América, son quienes cargan sobre sus hombros el peso de la misión, siendo sus roles los que tienen mejor establecidas sus motivaciones dentro del grupo clásico, mientras que Hulk es más una versión amalgamada del hombre verde y el mismo Bruce Banner (Mark Ruffalo), por ende, menos interesante, y Thor (Chris Hemsworth) pierde su dignidad nórdica al ser retratado como un ebrio decadente y subido de peso que no puede ser tomado muy en serio. Otro apunte en este ítem es la comprobación de lo inocua que resulta la figura de la Capitana Marvel (Brie Larson) a pesar de los buenos números de su aventura en solitario. Queda solo pensar que el peso especìfico de la factoría Marvel alimenta el gusto de los fanáticos para volcarse por default a cada aventura en busca de pistas y conexiones nuevas. Larson probó que una excelente actriz puede ser una pésima superheroína. Su evidente falta de carisma y conexión con sus colegas hace que al echarle una mirada a la otra orilla, en el lado de la DC, la comparación con la Mujer Maravilla de Gal Gadot, resulte miserable. Otra pareja que deja buena impresión por la seriedad de sus roles lo encarnan Hawkeye (Jeremy Renner), herido terriblemente por la pérdida de su familia, y Black Widow (Scarlett Johansson), que a pesar de su carácter gélido demuestra tener registros y ser mucho más que una presencia física. Del lado de los villanos, no cabe duda que Thanos concitó la atención al ir más allá de un personaje dependiente del make-up para verse representado, siendo su personal filosofía más que seductora para los fans, aunque si es por merecimientos, Loki (Tom Hiddleston) terminaría siendo el mejor villano de toda la saga.

Tony Stark / Iron Man (Robert Downey Jr.)

Aunque el cierre de esta saga tenga dignidad y se aprecie como una buena película de entretenimiento, Marvel tuvo que esperar a este momento para devolver a los Vengadores a un registro más serio (esta aventura debe ser la mejor desde la entrega de 2012). Así se abre la pregunta: ¿Eran necesarias 22 películas para graficar este universo a cabalidad? Realmente, no. Obvio, Hollywood es un emporio empresarial que demanda ganancias, pero para conseguirlas, no hubo mejor recurso que crear una dependencia de los fanáticos hacia su universo. Iron Man (2008), El increíble Hulk (2008), Capitán América y el soldado de invierno (2014) o Pantera Negra (2018) son algunos de los títulos más destacados a contraposición de Iron Man 3 (2013), Guardianes de la galaxia, Vol. 2 (2017) , Thor: Ragnarok (2017) o Avengers: Infinity War (2018), cuyos vicios argumentales eran notorios. Y es que aunque para muchos sean los héroes de nuestra niñez, el mover tantos hilos innecesariamente vuelve la experiencia desgastante. Personalmente, en el tema de superhéroes, prefiero pocas películas y buenas a muchas y malas.

Black Widow / Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) y Capitán América / Steve Rogers (Chris Evans)



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