Crazy World

FESTIVAL WE ARE ONE: RECOMENDACIONES DEL DÍA

436

La iniciativa que agrupa a películas seleccionadas de prestigiosos festivales como Cannes, Berlín, Venecia, San Sebastián y muchos más, puede ser disfrutada libremente por YouTube. Aquí las recomendaciones con 3 películas de los primeros días que han destacado por lejos, en particular, “Crazy World” de Uganda.

Por Gonzalo «Sayo» Hurtado

CRAZY WORLD (2014) (Uganda) de Nabwana I.G.G.

Siempre ha llamado la atención el cómo se manifiestan y los mecanismos (muchas veces artesanales) a los que recurren industrias paralelas a Hollywood. Así, a la tradición de décadas de “Bollywood” en la India o de “Nollywood” en Nigeria, ahora se suma la de “Wakaliwood” en Uganda. Justamente, “Crazy World” de Isaac Nabwana, o mejor conocido como Nabwana I.G.G., nos actualiza en torno al emprendimiento de un cine barato y que reciclando fórmulas archiconocidas del cine de acción más populachero, ha sabido construir su propia identidad. El barrio marginal de Wakaliga, sede habitual de casi todas las filmaciones de este director, es presentado a través de un tríptico de historias sobre rapto de niños por mafias locales, siendo el plot central el rescate de los mismos por sus padres en acciones arrojadas y heroicas.

Everybody in Uganda Is Kung Fu Fighting

La estética de este cine se basa en la reinterpretación de clichés en los que el humor paródico, melodrama telenovelesco, coreografías de lucha exageradas y rimbombantes (ironizando a la tradición asiática de artes marciales) y la parafernalia del cine de acción clase “B”, son filtrados desde la postproducción más básica pero con un firme sentido del ritmo y de una carga de humor que hace escarnio de sí mismo. “Crazy World” se separa de todas aquellas producciones mediocres fruto no solo del escaso capital –y sobre todo, ingenio-, al tomarse el trabajo de no renunciar a la mirada autoral incluso desde géneros masivos. Su propuesta, con momentos de docuficción y narración en off de un VJ para traducir el swahili, tal cual se hace en las proyecciones locales, es también una ventana a la idiosincrasia popular que refleja. Su mofa de la acción sangrienta no es sino la superación del trauma que suscitó el bárbaro gobierno de Idi Amín en los setenta, y de la limpieza étnica que imperó en el pasado.  Hoy, esta visión de una Uganda que no ha solucionado todos sus problemas nos dice al menos que optimismo hay en esas tierras y a raudales.

 

RUDEBOY: THE STORY OF TROJAN RECORDS (2018) (Inglaterra) de Nicholas Jack Davies

Los recuerdos del documental “Two Sevens Clash: Dread Meets Punk Rockers” del músico y director británico Don Letts (2017), fue en su momento la manera más didáctica de conocer la influencia de la música jamaiquina sobre la escena punk londinense, detallada en registros de 8 mm que su autor atesoró por años. Esta vez, Nicholas Jack Davies ahonda y complementa esa mirada con este documental que se va a las raíces del ska, el dub y el rocksteady en la marginalidad de Kingston, partiendo de la experiencia de difusión del sound system de productores locales como Duke Reid. El efecto inmediato fue la creación del sello Trojan Records en Londres por el británico de origen indio Lee Ghoptal en 1968. El naciente negocio se alimentó de aquel rico repertorio proveniente de Jamaica y tuvo para la movida inglesa un efecto similar al de la Motown en Norteamérica. Aquellos ritmos crearon un público cautivo y generaron lazos incluso con grupos como los Skinheads, que encontraron en ellos a una válvula de escape para su espíritu anárquico.

Rudeboy: The Story of Trojan Records (2018) - Filmaffinity

El director acude a entrevistar a muchos de los sobrevivientes de aquellos años dorados, intercalando los testimonios con imágenes ficcionadas de artistas como Lee Perry, Bob & Marcia, The Cimarons, Desmond Dekker, Bruce Ruffin, Nicky Thomas y Dave and Ansell Collins, brindando un lado nostálgico que se regocija con la ambientación de época, complementado con el sustrato social de la película, en la que se pone de manifiesto como la música que caracterizaba a una minoría en Inglaterra, logró calar hondo hasta transformar el sonido de la isla. Crónica de esplendor y surgimiento, pero también de desencanto. Los cambios en la visión de los inversionistas que manejaban a la compañía como una subsidiaria impactaron en su descalabro, a la par que el reggae típico de los músicos con dreds trajo una cadencia nueva y postergó a la ola anterior. El documental sale adelante en su idea de encadenar la historia de boca de personajes relevantes sin renunciar a la vocación por una ficción que seduce y rompe con la frialdad que impone el frío registro de archivo de otras obras del género.

 

LATE MARRIAGE (2001) (Israel) de Dover Koshashvili

La idea de una comedia dramática en Israel nos obliga a romper con muchos de los ya consabidos tópicos de este género para acondicionarnos a los particulares tradicionalismos de ese país. La visión de una sociedad vertical, cerrada desde sus costumbres y con un machismo exacerbado e instalado desde las estructuras familiares, se pone de manifiesto en el devenir de Zaza (Lior Ashkenazi), un soltero treintón a quien sus padres lo conminan a casarse pronto y evitar la vergüenza de tener un hijo solterón ante la comunidad. El muchacho, un filósofo esperando terminar su maestría y dependiente económico de sus progenitores, les amarga la vida al mantener una relación a escondidas con Judith (Ronit Elkabetz), una divorciada mayor que él y con una pequeña hija (Sapir Kugman).

Late Marriage - Alchetron, The Free Social Encyclopedia

La historia emana ironía desde los protocolos que los padres, familiares y amigos siguen para tratar de encausar al hijo “descarriado”. No se trata de una idea de humor abierto, sino de sorna desde una visión teatralizada de la vida que encuentra sus mejores momentos en los choques frontales de Zaza con la convivencia que le es negada. El sentido del absurdo toma control de la película y se manifiesta con amargura en la escena final, una perfecta representación de un juego de roles que resume mucho de la idiosincrasia local a la manera de una farsa consumada y sin escape posible. Una crítica ácida a los cimientos de una sociedad que se percibe atrapada en sus propios y contradictorios códigos.

Link de «Late Marriage»: https://youtu.be/cdI2qTRp05w