Assayas y los espías de una revolución que nunca hará justicia

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¡Gusanos!

El término despectivo con el que los simpatizantes de la Revolución Cubana se referían a quienes huían de la isla para vivir en Miami.

Así, se encuentra uno con René González, quien almuerza su último día en La Habana al lado de Olga y su pequeña hija, antes de partir a un trabajo del que nunca regresará, porque llevará su aeronave a la península de Florida, para desertar contra el régimen de los hermanos Castro y, así, disfrutar de los frutos de la Tierra de la Libertad, que es como, a los migrantes, les gusta denominar a los Estados Unidos a quienes vuelan en busca del Sueño Americano.

Poco a poco, René se encontrará, en sus altos vuelos, con una disidencia cubana que quiere derrocar a Castro y le pide participar en la localización de balseros y, atrevidamente, en el lanzamiento de volantes antisistema sobrevolando el espumoso malecón habanero.

Mientras eso sucede, Juan Pablo Roque llega como disidente, a Miami, para encontrarse con la bella Ana, quien sospecha mucho del crecimiento económico de su pareja, pero acepta sobrellevar una vida de casados en una sociedad que los acomoda al cobijo de Jorge Mas Canosa, líder de exilio antricastrista en los Estados Unidos e impulsor de acciones violentas en perjuicio de la endeble estabilidad económica del régimen de Fidel Castro, sobre todo en materia de turismo, al afectar con actos terroristas la estancia en hoteles de los paradisiacos sitios turísticos.

La cinta se parte en dos cuando el coordinador de los espías, Gerardo Hernández —en la persona de Gael García Bernal—, aparece para entregar una de sus mejores actuaciones y darle a La Red Avispa un tono menos dramático, pero de acción digna de las mejores películas de espías. A partir de ese momento, el film se convierte en una solvente película de espías, en un estilo que Assayas ya había abordado en su film para televisión, de más de cinco horas y media, Carlos, sobre el supuesto revolucionario Ilich Ramírez Sánchez —protagonizado por el mismo Édgar Ramírez—, considerado el terrorista más peligroso de la historia.

Sí, La Red Avispa podría considerarse una cinta convencional, incluso predecible; no obstante, el género es rara vez asistido por actuaciones tan sólidas, como la de Penélope Cruz, en papel de habanera incontrolable; el mismo Gael, como ejecutivo coordinador de espías isleño o la siempre guapa y cumplidora Ana de Armas, como inexplicable víctima de una sorprendente circunstancia.

Y así, el exceso de confianza hará que La Red Avispa colapse víctima de su propio juego de seguir actuando como si la administración Clinton no fuera a darle importancia a que unos espías cubanos actuaran libremente en su espacio territorial, cual MI5 jamesbondiano con licencia para matar.

Wasp Network

Dirigida por Olivier Assayas

Édgar Ramírez, Penélope Cruz, Ana de Armas

2h 3